Grupos ecologistas responsabilizan a la política de regadíos de la sobreexplotación del recurso
El Gobierno penalizará el derroche de agua en la industria y el campo
El Gobierno lanzó nuevos mensajes en favor del ahorro hídrico en el Día Mundial del Agua
Un joven se refresca las manos durante la celebración del Día del Agua
Día Mundial del Agua, fecha oportuna para recordar dentro y fuera de las propias fronteras lo escaso, mal repartido y vital que resulta este recurso básico. El Gobierno aprovechó ayer la efeméride para lanzar nuevos mensajes en favor del ahorro y el consumo responsable, en especial en los ámbitos con mayor demanda, la agricultura (80% del consumo total) y, en menor medida, la industria. Los futuros planes de cuenca, que entrarán en vigor en el 2010, penalizarán el despilfarro en los sectores productivos, a los que los ecologistas señalan como responsables de la penuria hídrica en amplias regiones del país. El director general del Agua del Ministerio de Medio Ambiente, Jaime Palop, adelantó que la regulación futura de las cuencas será más exigente y rigurosa. Se asignarán las cuotas de agua imprescindibles para las explotaciones agrícolas, variables en función de los cultivos, y también para las distintas actividades industriales. Por encima de los consumos autorizados, habrá «penalizaciones económicas», aseguró Palop, porque es la forma de reprobar el derroche y la «insolidaridad con el vecino y el resto de la sociedad». Los planes de cuenca revisarán además los derechos concesionales de uso del agua, que deberán adaptarse a la nueva regulación, aseguró. Regadíos controlados El Día Mundial del Agua sirvió también a las organizaciones ecologistas para pedir a la administración mano dura con los consumos excesivos del agua y cambios drásticos en una política de regadíos «insostenible». A juicio de WWF/Adena, es incomprensible que, pese a la escasez crónica de agua en algunas regiones del país, y a la pronosticada disminución de las precipitaciones en un futuro próximo debido al cambio climático, el regadío siga creciendo en España. Según una respuesta parlamentaria del Gobierno al diputado Joan Herrera (IU-IV), en la actualidad se transforman más de 31.100 hectáreas de secano a regadío. WWF/Adena cree que la falta de control en el uso de agua de riego ha hecho proliferar los pozos ilegales, más de medio millón, según Medio Ambiente, de los que se extraen de forma fraudulenta 3.600 hectómetros cúbicos, y la desaparición del 60% de la superficie de humedales, entre ellos el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Por este motivo, exige a los Ministerios de Medio Ambiente y Agricultura mayor coordinación y un cambio «real» en las políticas de uso del agua. «Antes de aumentar la superficie de regadío se debe elaborar un plan estratégico realista para el sector, de modo que se mantengan sólo las explotaciones que cumplan sus objetivos socioeconómicos y ambientales», asegura Guido Schmidt, coordinador del programa de Agua de WWF/Adena. La Fundación Conama señala además otro de los puntos negros de la gestión del agua en España, las fugas en las redes de distribución. Sólo en el 2003 se perdieron por el camino, sin aprovechamiento alguno, 900 hectómetros cúbicos de agua en las redes de distribución pública. «La urgencia del problema de la escasez de agua hace que no podamos seguir esperando. Se necesitan tomar decisiones políticas comprometidas», recalcó su presidente, Gonzalo Echagüe. La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, repitió los llamamientos a la prudencia al abrir el grifo y, sobre todo, los mecanismos de riego, en las cuencas que afrontan el tercer año de sequía consecutiva. «Las cosas están complicadas en las cuencas del Júcar, el Segura y la cuenca alta del Tajo», afirmó. No habrá problemas en el suministro urbano, pero seguirán acusándolo los agricultores. «Trabajamos para reducir el consumo de agua en la agricultura a través de un intenso programa de modernización de regadíos», apostilló.