«A mí me gustaría no haber tenido el accidente»
Toño Novoa lleva media vida en silla de ruedas, pero cualquiera que lo conozca sabe que este hecho jamás le ha impedido llevar a cabo la vida que quería, aunque sí se lo puso más difícil. Metido en mil batallas desde hace décadas, Toño ha demostrado que querer es poder, y ahora se empeña en conseguir que la autonomía personal sea un derecho y no un milagro obtenido con el esfuerzo de toda una familia. -¿Cuándo tuvo el accidente? -Una noche de fiesta... el coche se fue en una curva. Acabábamos de dejar a tres personas en una discoteca e íbamos dos en el coche. -Usted se quedó tetrapléjico, ¿y su compañero? -Sólo sufrió rasguños. -Es una pregunta de perogrullo pero, ¿cómo ha cambiado su vida? -Completamente. Para mí lo peor es depender físicamente de una persona -me dejo el sueldo en asistentes para poder decidir mi vida sin obligar a mi familia- y tener que planificarlo absolutamente todo cuando voy a salir de casa. -¿Le pesa aquella noche? -A mí me gustaría no haber tenido ese accidente y aunque he salido adelante, si pudiera cambiar aquel segundo, lo cambiaría. -¿Cree que las nuevas normas de tráfico servirán para algo? -No son suficientes si detrás falta lo más importante, la educación. Y no me refiero a la del colegio, sino a la sociedad. Si seguimos enviando mensajes confusos y nihilistas... -Pero a usted no parece haberle limitado en su actividad... -La vida sigue, pero no todos tenemos el mismo carácter ni el mismo talante... yo soy como soy y quiero participar en la vida de mi entorno igual que los demás... -Y le supone un gran esfuerzo... -A mí, a mis amigos y a mi familia. -¿Cómo valora la nueva ley de autonomía personal? -Es un paso, pero sobre todo es importante porque se pone en marcha un sistema que nos permitirá ser independientes. Tetrapléjico desde los 23 años (1985). Era copiloto en un coche que perdió el control en una curva, de madrugada, en una carretera de La Coruña.