Diario de León

Gentes de aquí | La criba para la Universidad

No saben que lo saben todo

La mayoría de los 435 estudiantes del Bierzo que durante dos días se someten a la Selectividad en el campus acuden a las pruebas más preparados de lo que creen, según sus profesores

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Carlos Fidalgo - ponferrada
Ponferrada

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Elena Fernández Gundín sale de la prueba de Lengua y Literatura con una sonrisa. Quiere estudiar Criminología, aunque no sea una fanática de la series CSI que emiten por la tele, ni haya leído ninguna novela de Sherlock Holmes. Elena, de 18 años, y alumna del Instituto Álvaro de Mendaña de Ponferrada, era ayer una de los 435 estudiantes de Bachillerato del Bierzo que iniciaban las temidas pruebas de Selectividad en las aulas del campus del Bierzo. Y lo hacía más relajada que la mayoría de sus compañeros porque los estudios que ha elegido para acabar siendo investigadora de alguna unidad de la Policía Judicial, sin dejar de ser un título universitario en media docena de Universidades de España, no tienen la categoría oficial y nadie le exigirá una nota mínima para matricularse. «Tengo menos presión con la Selectividad, pero ya de hacerla, hacerla bien», aseguraba después de optar por el tema de la Generación del 27, en lugar de Unamuno y Baroja, durante el primero de los seis exámenes que durante un día y medio pondrá a prueba los conocimientos de los alumnos de los trece institutos del Bierzo. A Elena le gusta más la poesía que a sus compañeros de pupitre Bruno Ferreira y Jonatan Sánchez, que han preferido responder sobre Unamuno y Baroja, las dos figuras más importantes de la Generación del 98. «Me ha salido regular», dice Jonatan, que quiere estudiar Empresariales en León -para lo que sólo necesita una nota de cinco- y reconoce que no le gusta la Literatura. Jonatan prefiere la Geografía y la Historia y sabe que tendrá su oportunidad de compensar la prueba de Literatura. Bruno, que quiere estudiar Económicas o Administración Pública, está un poco más satisfecho de su examen, aunque reconoce que tampoco se siente excesivamente presionado; necesita otro cinco. No es el caso de buena parte de sus compañeros, y los profesores de apoyo como Merry, que imparte inglés en el Instituto El Señor de Bembibre, lo saben y por eso se han acercado al campus para tranquilizar a sus alumnos. «Están muy nerviosos, pero vienen más preparados de lo que ellos mismos piensan», asegura. En la época de Internet, cuando las direcciones de correo electrónico sirven para recibir apuntes, sintetizarlos o ampliarlos a gusto, los futuros universitarios llegan a la Selectividad sabiendo a lo que se enfrentan, opina el profesor del Álvaro, José Ignacio González. «Todo el curso ha sido una preparación para la Selectividad», asegura. Sin embargo, y aunque pasen los años, hay cosas que difícilmente cambian. En el aula 507, en la quinta planta del edificio central del campus, las mismas mochilas, los mismos cuadernos con los apuntes de última hora, se amontonan en la puerta mientras dos profesores vigilan.

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