El deshielo de los casquetes está reduciendo drásticamente el hábitat de este plantígrado

Los osos polares podrían extinguirse definitivamente a finales de este siglo

La contaminación es el origen de enfermedades como neumonía, tumores e infecciones

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T. Fernández - león
León

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En los últimos años los científicos vienen alertando que el cambio climático está provocando que el Ártico se derrita a mayor velocidad de la esperada. Según un reciente estudio del Departamento de Interior de Estados Unidos, la población de oso polar, calculada en unos 25.000 ejemplares, se reducirá a la tercera parte a mediados de siglo y podría desaparecer antes del año 2100. Las proyecciones del informe se han basado en las últimas mediciones sobre el deshielo de los casquetes polares que muestran una pérdida de masa helada mayor de lo esperado, calculándose que en los dos últimos años la superficie del Polo Norte ha pasado de 7,6 a 7,1 millones de kilómetros cuadrados. Se advierte, además, que aunque se reduzcan de forma drástica las emisiones de gases de efecto invernadero, su concentración en la atmósfera se mantendrá durante los próximos 40 ó 50 años, por lo que seguirá produciéndose la fusión del hielo polar. El informe viene a confirmar el realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza, «Osos polares, en riesgo», en el que se recuerda que la presencia de zonas heladas es esencial para estos plantígrados porque les sirve como plataforma para cazar. Al derretirse el hielo ártico más rápido en primavera obliga a los osos a buscar tierra firme sin tener tiempo para hacer acopio de reservas de grasa de cara a la temporada sin hielo. Por cada semana que se adelanta el deshielo los osos regresan a tierra firme con unos 10 kilogramos de peso menos de lo normal. De esta forma, al finalizar el verano es más que evidente su delgadez, lo que puede afectar a su capacidad reproductora y, en el caso de las hembras, a la posibilidad de alimentar a sus cachorros incrementándose la tasa de mortalidad. Además, cada vez es mayor el número de ejemplares que mueren ahogados por la escasez de hielo. Si se hacen ciertas las previsiones del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, a mediados de siglo se perderá en verano hasta el 60% del hielo marino, por lo que la temporada sin hielo pasará de los 60 días actuales a 150, de forma que los osos tendrán menos días para alimentarse y sus reservas deberán durar casi el triple. Amenazas El oso polar, llamado también oso blanco, es el carnívoro terrestre más grande del planeta cuyo principal hábitat natural es el hielo ártico, las bahías canadienses de Hudson y James y la costa este de Groenlandia. La persecución por parte del hombre y la escasez de presas (focas, peces) que les sirven de alimento son las amenazas más conocidas. A ellas hay que añadir, según un estudio de la organización ecologista WWF, que las sustancias contaminantes que ingieren a través del alimento están afectando a sus sistemas inmunológico y endocrino. A pesar de estar prohibidos por la UE desde 1996, los productos químicos utilizados en la elaboración de pesticidas tardan muchos años en desintegrarse, y como esta especie se encuentra en la cúspide de la cadena alimentaria, cada vez son mayores las concentraciones que almacena su organismo. Como nunca han desarrollado mecanismos de defensa las consecuencias empiezan a ser preocupantes porque se está detectando un aumento de enfermedades como neumonía, tumores o infecciones por tétanos y herpes, además de dificultades para mantener su temperatura corporal y regular el metabolismo, disfunciones en la reproducción y retrasos en el crecimiento.

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