Diario de León

La gran intensidad de las Oriónidas del 2006 correspondía a restos del cometa Halley

Descubierto el origen de «bolas de fuego» tan luminosas como la Luna

El estudio de las órbitas de tres partículas indica que provienen de órbitas con el planeta Júpiter

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M. M. Aller león
León

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El pasado año fueron avistadas varias bolas de fuego de un tamaño similar al de la Luna en la zona noreste de la península Ibérica. En un principio se desconocía la causa y el origen de semejantes imágenes astronómicas pero un investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha coordinado un estudio que ha descubierto la causa de la gran intensidad de las Oriónidas de 2006. El estudio de tres bolas de fuego, que se observaron sobre Cataluña, señala que eran fragmentos del cometa Halley que provenían de órbitas resonantes con el planeta Júpiter. Algunas de las bolas de fuego, de varios cientos de gramos, alcanzaron una velocidad de 240.000 kilómetros por hora. Las conclusiones han sido publicadas en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Tal y como se ha hecho público en un informe el Centro de documentación del CSIC, el investigador de este organismo y coordinador del estudio, Josep Maria Trigo, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, apunta la causa de la intensidad de las Oriónidas: «El estudio detallado de sus órbitas alrededor del Sol revela que esas partículas se movían en órbitas que eran un múltiplo del periodo orbital del planeta Júpiter. El pasado año, esas partículas debieron cruzar inesperadamente la órbita de la Tierra al producirse las condiciones geométricas idóneas». El seguimiento de este fenómeno, que ocasionó una intensa actividad de grandes bolas de fuego, se registró con varias cámaras de alta resolución CCD (Dispositivo de Cargas Interconectadas, en castellano). Estas cámaras funcionan en el marco de la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos, a la que pertenece Trigo y que realiza un seguimiento continuo de la actividad de meteoros y bólidos en la Península Ibérica. Estrellas fugaces Las imágenes de las estrellas fugaces tomadas desde varias estaciones CCD ubicadas en Cataluña, permitieron reconstruir las trayectorias de esas artículas en la atmósfera y obtener sus órbitas en el Sistema Solar, lo que ayudó a deducir que procedían del cometa Halley. «Las cámaras, ubicadas en el entorno del Parque Natural del Montseny, en Barcelona, registraron esa gran actividad de bólidos del cometa Halley. Un total de 20 bólidos y un número similar de meteoros fue el balance de aquella noche extraordinaria», detalla el investigador del CSIC. Estas cámaras de alta resolución consiguen imágenes de todo el cielo que permiten tener un registro continuo de la actividad meteórica. Estos dispositivos pioneros, que informan a los investigadores españoles de cualquier fenómeno celeste inusual, fueron desarrollados en el marco de un proyecto conjunto del CSIC y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial. Impactos peligrosos Los bólidos más brillantes de las Oriónidas, registrados por las cámaras, fueron producidos por partículas de varios cientos de gramos. Según señala Trigo, «con un seguimiento continuo podemos comprender cuáles son las fuentes de grandes partículas que podrían suponer un peligro futuro para ingenios en órbita terrestre. Si el pasado año alguna de las partículas grandes hubiese impactado contra un satélite, lo habría hecho con una energía capaz de dañar irreversiblemente el ingenio espacial en cuestión». «Esta posibilidad es tenida muy en cuenta por las agencias espaciales, que ya durante las tormentas de Leónidas de hace unos años decidieron reorientar algunos satélites artificiales, incluido el Telescopio Espacial Hubble, para minimizar la posibilidad de impacto con partículas, en aquel entonces procedentes del cometa Tempel-Tuttle.

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