Chatún, parfum
SE SABE de uno que también conoce cómo hacer perfume que diga León y resuma el olor de esta tierra sin tener que ir a buscarlo a la moda, a lo lejos y a lo pijo encargándolo a un extranjero. Se trata de un profesor de Física que volvió jubilado al pueblo, montó taller en su cuadra y anda todo el día ingeniando arreglos y telares; curiosín el tío. Creo que este perfumista pertenece al selecto concejo de «Filósofos Rurales sin Obra Publicada» del que es secretario vitalicio el necesario Fulgencio en su cátedra de Cármenes. ¿Cómo oler León metido en frasco?... La seña de ese perfume cazurrísimo y penetrante se basa en fundir las siguientes esencias propias: tomillo de paramera, clavellina de peña, enebro rastrero, manzana silvestre o camuesa, flor de espino mayoral, urz blanca, heno segado, roble melojo, lino en pilón, cepo de brezo, madreselva de soto, viento de piornos, orégano, flor de huerta berciana, liquen del Teleno, manzanilla bastarda, flor de tilo, hortelana de perro, cantueso, sabugo y lágrimas de hinojo. Sobre este perfume de la tierra se añaden olores de casa y gente que por ser más acres, como el almizcle, actúan de fijadores del aroma final, a saber: humo de leña, horno panero, guarnicionería, membrillo de armario, laurel de guiso, almadreña nevada, corteza de haya, niebla de pajar, castañas asadas, empanada de batallón, calor de cuadra, jabón «de andújar», aire de portal, berza cocida, galleta revenida en lata de comedor, manzana de tenada, frescor de barbería antigua, petróleo de quinqué, humo de aguzo, cera de iglesia, flor de noviembre muerto, canela en vino, serrín sembrado, olor de molino, hoguera de monte, potaje en barro, tarima fregada, tufo de concejo cerrado, refajo de anovenaria, incienso de sacristán, sebo de ovejo, ajos de sartén, ropa tendida, despensa oscura, verdín de presa y humo de faria... esencias de difícil palpo para ese extranjero a quien pagará una concejalía y a quien se sugiere la calle de en medio, esto es, la vieja síntesis perfumera de nuestra tradición: se mezcla olor a chotuno-chatún, cebolleta o sobaquina (como fijador) y esencia de violetas. Así olían las mozas bravas y de merecer en los bailongos de pueblo, aroma dulzorro y estragante que ponía verraco al mocerío. Llamémosle Chatún , póngase en el frasco parfum ... y nos forramos.