Diario de León
Pedro García Trapiello

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HAY sobrecenas de mucha bronca si salen de postre temas con angostura como la igualdad escarchada de los sexos, souflé de nacionalismos corujos o... toros sí-toros no. La polémica está asegurada y es trance ideal para perder razones o amigos. Es mejor jugar a la brisca, pero si salió el debate morlaco a la arena, hay que proceder, apuntillar y desollarlo. Y siempre-siempre, dirige el debate la confusión catedrática. Tocó en mi cena el asunto de la carne; la que se come, no la que se palpa. Gran asunto. Había en el redondel un vegetariano y una vegana (un vegano es como dos vegetarianos juntos; sus preceptos son muy severos; se prohiben a sí mismos hasta la leche o los huevos, ¡manda yemas!). Y en tocando a la violencia contra los animales (¿lo llamarán violencia de subgénero ?), la discusión fue engordando: que si la lidia es una tortura salvaje y anacrónica, que si pegar a un perro es de cárcel, que si los laboratorios no pueden ensayar con bichos vivos, que si los militares usan delfines como torpedos, que si la cabra de Manganeses, que si tal y que si cual... en fin, la batería habitual de temas encontrados. Entiendo en gran medida que la piedad ha de gobernar nuestras relaciones con los animales. La violencia gratuíta o la burla sólo delatan nuestros complejos, la bajeza salvaje de espíritu. Lo angelical, sin embargo, tiene también su ridículo, su irrealidad. Si no comiéramos carne, millones de pollos o vacas no morirían, es cierto, pero tampoco nacerían ni vivirían; jamás tendrían esa posibilidad. ¿Qué es peor tortura, pues: la muerte o la nada?... ¿Y no es tortura tener un perro en un piso, una carpa en la pecera o un canario en su jaula?... A la amiga vegana le pregunté si tenía plantas en casa. Cómo no, respondió. ¿Y algún bonsai? Por supuesto. El mundo vegetal es su refugio celestial, paraíso de sus emociones. ¿Y sabes hablar con las plantas, te comunicas con ellas?... Me miró como a un tocapelotas: no digas bobadas. ¿Y no crees también que plantas y árboles tienen sensibilidad, sentimientos? Son organismos vivos más importantes biológicamente que los animales; y las lechugas vivas que te comes gritan cuando las muerdes, aunque no las oigas, lo mismo que grita ese bonsai que nació para ser libre en el monte y le tienes en un cazuelín apresado castrándole sin parar ramas y raíces. ¿Por qué le torturas así?...

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