Musulmanas y gitanas son las mayores demandantes
Las mujeres musulmanas acuden a las consultas previas y a la operación «siempre en secreto y muchas veces angustiadas», solas o en compañía de una amiga, «casi nunca con la madre», relata Otilia Martín Crevillén, y siempre con la obsesión de «quitarse un peso de encima» ante el temor a ser «repudiadas». «Vienen convencidas de que tiene que ser así, de que perder la virginidad antes del matrimonio es una deshonra para su familia. Y con el temor de que su vida puede incluso peligrar», cuenta la doctora Barba, quien recuerda que a más de las tres cuartas partes de las mujeres del mundo «se les obliga a ir puras al matrimonio». «Ahí está -dice- la realidad de los crímenes de honor». Las jóvenes gitanas encaran el problema sin tanta angustia, pero casi siempre convencidas de que, por tradición, la «flor de su virginidad» debe estar intacta la primera noche. Además, tendrán que demostrarlo públicamente, ante toda la parentela, -la famosa prueba del pañuelo-, antes y después de la boda. «Vienen a la consulta con su madre, su abuela, las hermanas, las amigas....», comenta la doctora Barba. La experiencia de la doctora Martín Crevillén es que las jóvenes gitanas van «más obligadas que convencidas». Ningún fallo Al margen de estos dos grupos sociales, son contadísimos los casos, relatan ambas doctoras, de españolas que recurren a la himenoplastia antes del matrimonio. Casi siempre son mujeres que, después de una ruptura matrimonial, inician una nueva relación sentimental «y quieren hacerlo intactas», cuenta María José Barba. «También -añade- he atendido a prostitutas de 'alto standing' que han encontrado en la virginidad un reclamo para captar clientes. Conozco a una que se ha hecho la operación siete veces». En cualquier caso, son intervenciones en las que no puede haber «ningún fallo. Todo tiene que quedar perfecto, sin la más mínima duda, porque antes de la boda habrá un examen minucioso para comprobar que el virgo de la novia está intacto», dice la doctora Barba, a cuya consulta acuden además de españolas, mujeres desde Francia y Marruecos.