CRÉMER CONTRA CRÉMER
A diez puntos del nivel
Hemos salido ya del túnel. Sabemos quienes son los afortunados que han conseguido la mano electoral de doña Leonor y su dulces dones. También, porque todo va unido, ha llegado la infeliz noticia para quienes han perdido la partida y son conscientes de que los rivales consiguieron ocupar el territorio. Las elecciones han terminado y se acabó lo que se daba: miles de miles de subvenciones para familiares en situación precaria; más miles de millones para las familias en estado un tanto crítico; muchísimos más dinero para los recién llegados y más para los que anuncian su invasión. El ciclo generoso de los donativos se ha terminado y termina el jubileo. Ahora empieza el bombardeo. Y posiblemente al crujir del dientes inútiles, dado el estado de los precios de aquellos artículos que garantizaban nuestro mantenimiento, sin necesidad de practicar ninguna de las habilidades de que están dando prueba en la España románica de San Isidoro, los impávidos e insaciables rumanos¿ Acabamos de cerrar los últimos ecos de la victoria ante las urnas y celebramos ya el triunfo de los nuestros, que suele ser el de los de enfrente. Y cuando dedicábamos nuestras estas fuerzas a seguir el curso de los hechos, el Ayuntamiento de este pueblo nuestro, tan románico como el rumano o más, nos descubría de que entre los pueblos más amargados por la circunstancia, León se encuentra a diez puntos del nivel de convergencia con la Unión Europea, o sea, con la U.E. Esta misma Unión de Europas seleccionan dentro de la comunidad autónoma solamente a las provincias de Salamanca, Ávila y Zamora como peores. O sea, dicho sea en honor a la verdad y para ver si la verdad sirve para sacudir la insensibilidad de nuestros hombres y de nuestras mujeres responsables: León, al final de la contienda, cuando ya se apuntan los indicios de una nueva legislatura, con la correspondiente corrección, es pobre de la mayor pobreza, y solamente provincias tan descuidadas como Salamanca, Ávila y Zamora suponen un signo de mayor pobreza que el que León pone de manifiesto. Y lo que es para todos un aviso cuidadoso, los que manejan los resortes supremos del mecanismo gubernamental de la provincia, tales el Ayuntamiento y la Excelentísima, en lugar de atender a los necesitados que se impone cubrir, dedican tiempo, dineros y capacidad creadora a juegos más o menos carnavalescos o patrioteros, o histéricos (sin señalar para no despertar iracundias) con montajes escénicos con soldados de diversos uniformes o gastronomías ramplonas para satisfacción de frivolidades aldeanas. León, se asegura desde los círculos más sensibles de la provincia del lánguido León, ciudad añeja, que ¡ay! Se nos está vistiendo con piel de oveja, está cada día más pobre, y cada noche más descuidada y confundida. Quizá se necesitará que se la prestara una atención especial, singular que no fuera cubrir los expedientes personales de sus ordenadores. Somos pobres, pero honrados ¿O no?