CORNADA DE LOBO
Algo negro
LAGARTO fino y subrepticio durmió en el discurso investidor de Zapatero, asomó el ademán y volvióse a su hura. Llevaba como dinamita al cinto. El lagarto, como saben todos, es también bicho minero, zapador, se encueva. Y el que se insinuó en ese discurso puede ser el lagarto reventón que pondrá el explosivo en la bocamina para cegarla más pronto que tarde, pues anunció el investido presidente que en su prospectiva energética de los próximos años habrá que olvidarse de seguir quemando carbón y otras energías fósiles, que habrá que instalar mecanismos de captura y almacenamiento de Co2 y, que en materia de energía nuclear, se estará al tanto de lo que diga Europa (que ya lo está diciendo); dicho en román montañés, «a la mierda, albañiles, que se acabó la masa». rematemos la canción entonada hace ya dos décadas: Adiós, carbón, adiós... adiós minas, adiós fontes, adiós predios pequenos, adiós minas grandonas, adiós cortas bestiales, adiós jornal que redimió de cuadras y acarreos al lugareño encarbonado (encabronado hoy), a las calles de carbonilla o al caboverdiano de piel de carbón que buscó por estas cuencas la redención del hambre africana, adiós cielos abiertos... malvenido cielo cerrado que clausura la ventanilla del sueldo, la subvención y la ganancia. Sansecabó le robará el trono patronal a santa Bárbara. Lo ordena la lógica y hasta lo imponen las nuevas estrategias financieras de la energía. Quemar carbón es un lujo insostenible. y una peste. Sulfuros y monóxidos emitidos desde térmicas revientan los cupos de emisiones que nos adjudican los protocolos internacionales. Aunque haya plantas o tecnologías de captura de monóxidos, no todas las térmicas los tendrían. Creen no pocos que estas plantas son cortina bienintencionada para dilatar o disuadir el cabreo minero que se orquestará, porque el futuro energético irá ciertamente por las alternativas de energías renovables (calderilla en el recibo de la luz) y por la fusión atómica, centrales nucleares (el mogollón del kilowatio limpio... que produce sucia basura radioactiva que no se sabe ni se indica dónde habrá que ocultarla, ni si su vecendiario lo consentiría)... Inquietante, pues, el aviso a navegantes de este discurso: carbón no, pero sí; renovables sí, pero no, que son cagapoquito ; viva la zambomba nuclear.