CORNADA DE LOBO
Donde Nino
ES la primera primavera perezosa y algo malograda que veo en el Bierzo... cosa rara como todas las que urden los cielos últimamente. Veinte días se adelanta allí la cosa respecto al altiplano cazurro, pero se ve que la helada y algún susto contuvo la savia. El árbol desabotonó tarde sus hojas.. y el lobo climático que se zampó el invierno, no del todo, lo vomita en abril con nevada en los montes Aquilanos. Guapos estaban estos días, empenachados de festón blanco que cargará en algo los aljibes que duermen en su panzón pizarroso... y así no habrá tanto epitafio en la charca de las ranas. La gente se encabrona con los cielos anubarrados, gente de piso y paseíto mayormente, no de prado y horizonte. Bendito nubarrón que aplaza las guerras del trasvase, al que llaman ahora «conducción de agua en circulación», de la misma forma que a una puta se la puede llamar «auxiliadora sexual» sin que deje por eso de ser puta (ensaya un verso: la realidad y sus nombres no van por la misma senda; las cosas son lo que son... y los nombres, componenda). Se avisa que las guerras de mañana serán por el agua. No es cosa nueva; ese famoso cuadro de Goya de dos tipos enterrados hasta la rodilla y solmenándose garrotazos lo tituló «disputa por una acequia». Apunto estas líneas junto a un río que parió un refrán: « El Miño lleva la fama, pero el Sil lleva el agua ». Lo veo desde un rincón ponferradino que me embruja el tiempo, lugar con solera en el fondo y pátina en las formas, en Casa Cubelo donde Nino es un arrebato de empuje, de pulpo insuperable que no soñaría ni un gallego y de un optimismo inasequible al profetismo tonto y al malmeter listo al que tanto nos damos. Flipó el cántabro Fernando Jáuregui y flipó su mujer María con el sitio, con nuestro personaje y con el cefalópodo con patatas pimentonadas; ciertamente insuperable. Nos habíamos escapado un rato de protocolos y fiesta de la radio y recreábamos allí la autenticidad de un tiempo que otros han perdido y que Nino tiene grapado a unas paredes que hablan o en aquel marcador de resultados del fútbol que sigue caligrafiando de primor con pincel de muñeca de trapo y blancoespaña. Fuera llovía; y Jáuregui, que es cántabro, se esponjaba, así que su charla y su ironía nos esponjó a todos. Y tuve que prometerle que volveríamos a donde Nino.