Diario de León

Las arañas que viven cabeza abajo han cambiado su forma para ahorrar energía

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M. A. Pérez - león
León

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Las especies de arañas que viven, se alimentan, se reproducen y se mueven de forma invertida, cabeza abajo, han modificado su morfología debido a esta peculiaridad, lo que redunda en un mayor ahorro energético para ellas. Así se afirma en una investigación dirigida por Jorge Moya-Laraño, de la Estación Experimental de Zonas Áridas (Almería), perteneciente al CSIC, que publica la revista PLoS One. «Descubrimos que las arañas que viven cabeza abajo han desarrollado patas desproporcionadamente largas en comparación con las arañas más habituales. Esto permite a estos artrópodos moverse más rápido, con movimientos pendulares similares a los de los monos», asegura Moya-Laraño. Explica también que las arañas colgantes gran tamaño son especialmente «patosas», dado que sus largas patas (adecuadas para pendular) no les permiten elevar su enorme cuerpo para andar por el suelo con facilidad. Para este estudio el equipo analizó 105 especies diferentes de arañas, entre las que se encuentran los fólcidos (algunas de las arañas más comunes en el interior de las casas) y la viuda negra ibérica. La gran mayoría de los animales terrestres evolucionaron para utilizar el suelo como el soporte principal para moverse. En consecuencia, estos animales desarrollaron patas capaces de soportar el peso de sus cuerpos, lo que les permitía moverse con la cabeza por encima de las patas. Varias especies de araña encontraron una solución más cómoda, y pasaron a vivir cabeza abajo. Estas arañas pasan la mayoría de sus vidas colgadas de sus patas y se mueven balanceando su cuerpo bajo la influencia de la gravedad. Los científicos del CSIC han colaborado con el astrofísico Dejan Vinkovic, de la Universidad de Split (Croacia), que ha estudiado la eficiencia energética de la locomoción. Esta investigación multidisciplinar demuestra que la eficiencia energética del movimiento de las arañas estudiadas se basa en los mismos principios físicos que hacen funcionar un reloj antiguo: el movimiento de un péndulo bajo la influencia de la gravedad. Las conclusiones del trabajo ayudan a entender la evolución y la ecología de las arañas. Los investigadores saben ahora que las arañas pequeñas que cuelgan cabeza abajo deberían ser capaces de abandonar sus telas para buscar presas andando de forma normal, como se ha comprobado en algunas arañas minúsculas.

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