Diario de León

Gente de aquí | Un berciano de pro

Tradición con un toque «chic»

El enólogo Gregory Pérez, de origen francés pero afincado en el Bierzo y autor de vinos de prestigio internacional, lanza al mercado su apuesta más personal: un blanco polivarietal

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A. Calvo - ponferrada
Ponferrada

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Lleva siete años en la comarca y aunque a veces se le intuye el acento francés, Gregory Pérez se siente un berciano más. Nació en Burdeos y sus orígenes son castellanos -de ahí el contraste entre su nombre y su apellido-, pero el destino y la amistad quisieron que este joven enólogo de densa formación acabara siendo uno de los más reconocidos vitivinicultores de la comarca. Gregroy Pérez, que hoy se casa con una berciana, sacó al mercado el pasado jueves la primera remesa de su Mengoba. Un vino elaborado con godello y doña blanca, una uva muy arraigada en el Bierzo, aunque poco valorada. «Es una variedad blanca en la que muy poca gente cree porque es muy difícil de trabajar, pero es necesario reinventar los orígenes», comenta Pérez desde Sorribas, bodega con la que ha empredido su camino en solitario después de años de trabajo, experiencias y grandes éxitos internacionales con elaboraciones del sello Luna Beberide. Lo de volver a las raíces es algo que este francés, que desde que nació ha estado ligado por entorno familiar a la cultura del vino en Burdeos, tiene muy presente y que lleva hasta la base del proceso. El cuidado de la tierra para que en ella arraiguen y den sus frutos las vides es el primer paso. Sus viñas en Espanillo, de suelos pizarrosos y muy sueltos, han vuelto a ser aradas por un par de vacas y sus vinos siguen todo un cuidado proceso de vinificación integral, con fermento en barrica: «Todo lo más artesanal posible», se enorgullece. Quince mil botellas del blanco Mengoba -otras seis mil de tinto saldrán al mercado en el mes de octubre- ya han emprendido camino a lugares como la costa levantina, Barcelona o Madrid. Para Francia también hay una partida porque «hay que demostrarles lo que puede hacerse aquí», añade Gregory Pérez después de destacar que conquistar ese mercado es todo un reto personal. Este joven e inquieto vitivinicultor ha trasladado a sus viñas de Villafranca del Bierzo, Carracedo, Valtuille, además de las del Espanillo, y a su bodega en Sorribas, todo lo aprendido en Francia. En total, cuatro hectáreas dedicadas a la uva blanca y otras dos exclusivas para la tinta más berciana. La calidad y la singularidad de la casta autóctona alcanza en el trabajo de este vitivinicultor el refinamiento, la limpieza y el cuidado del más puro estilo chic francés. «En el Bierzo cada vez se hacen mejores vinos y, también, día tras día, van subien do posiciones en el mercado y son más valorados y apreciados», añade Pérez, que paralelamente desarrolla un proyecto con prieto picudo en la nueva DO Tierra de León.

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