Las «terapias dirigidas» frente a los distintos tipos de cáncer acercan el tratamiento individualizado
Las «terapias dirigidas», con su creciente eficacia frente a los diferentes tipos de cáncer, siguen acercando poco a poco el sueño científico del tratamiento individualizado. Pero plantean a la vez nuevos problemas, como sus efectos secundarios inhabituales y distintos a los de la quimioterapia, y nuevos retos, como la necesidad de una adaptación médica para abordar mejor esas complicaciones y mejorar aún más la calidad de vida de sus pacientes. Esa doble idea de nuevas esperanzas y nuevos desafíos podría resumir la recién concluida 44º Reunión Anual de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (Asco-2008), el más importante y multitudinario congreso internacional sobre cáncer, que ha reunido en Chicago a más de 30.000 especialistas y representantes de todos los ámbitos relacionados con las enfermedades tumorales. A estas alturas de la batalla científica, más que de avances espectaculares, se habla de un progreso sostenido que se va acumulando hasta empapar de optimismo el futuro terapéutico. Pero sin dejar de pisar sobre la tierra ni aparcar la imprescindible prudencia científica en un conjunto de patologías que exige distintos abordajes y que no cesa de plantear nuevas dificultades. Es el caso de las terapias dirigidas y sus agentes moleculares, cuyos efectos secundarios específicos han sido objeto de una sesión formativa en Asco-2008 para favorecer su manejo clínico cuidadoso y así lograr el máximo beneficio para el paciente. La oncóloga y directora del encuentro Joanna Brell sugirió a sus colegas que, mientras se va sumando experiencia clínica con el creciente uso de esos medicamentos, se impone un abordaje «diferente» del tratamiento a la luz de unas complicaciones farmacológicas distintas a la típica citotoxicidad de la quimioterapia. La reunión revisó los efectos adversos de seis terapias dirigidas, constató la existencia de algunos comunes con la quimioterapia -diarrea, cambios en piel y uñas- y la ausencia de otros -náuseas, vómitos, caída de glóbulos blancos y plaquetas-, y se detuvo en los «totalmente nuevos», como ciertas manifestaciones pulmonares.