Lengua de soñar
¿EN qué lengua sueña un bilingüe? La lengua propia no es siempre la que se aprende amorrado al pecho de la madre entre pálpitos y balbuceos, sino la del subconsciente cuando nos mete en fantasías y maquinaciones al dormirse nuestra voluntad; esa es la lengua madre. ¿En qué lengua soñará un vascoparlante de anteayer?... ¿Y en qué lengua sueña un Papa que se destetó en alemán, se barnizó en latines, habla en italiano, lee en francés, saluda en inglés y recita mensajes en treinta y dos idiomas distintos?... ¿Por qué sueña en castellano el ropavejero del trilingüismo asturllionés?... El filósofo Savater y la académica Iglesias presentaron en el Ateneo madrileño un Manifiesto de la Lengua Común con firmas a pie de texto de gente respetable y con autoridad: Vargas Llosa, Jose Antonio Marina, Boadella, Castilla del Pino, Sosa Wagner, Pombo.... Habla de la lengua castellana (lengua abollada en su riqueza y en su fuero natural) a la que ven correr peligros ciertos en sus colisiones con las lenguas cooficiales del Estado, que son una riqueza cierta que ha de impulsarse, pero jamás imponerse, como en no pocos casos sucede. Todas son lenguas españolas, irrenunciables, pero sólo hay una que sea común a todos, el castellano con todas sus rinconadas fósiles y enriquecedoras, como las hablas que por aquí languidecen o las jergas que se inventaban para secretear negocios como esa que hablaban los fabricantes de trillos del pueblo segoviano de Cantalejo cuando se iban de feria por estos mundos alante (y ya habrá algún tonto que reclame para ella su oficialización como lengua, porque esto de inventarse naciones es moda que prende entre majaderos que, huérfanos de cualquier ideología, entronizan el ombligo). Las banderías nacionaleras profesan tirria sarracena al castellano porque se le dice español, porque lo tienen por la lengua de no se sabe qué imperio o porque fue la guadaña de Franco para segar hablares propios (y todos los que lo hablamos, franquistas residuales, hay que joderse). ¿Pero en qué lengua sueñan todos ellos?... Riámonos: entrevista de trabajo; le preguntan a uno ¿habla inglés?; correctamente, estuve allí seis años; ¿y francés?; de corrido; ¿alemán?; mi padre lo es... y mi madre, italiana. ¡Vayá!, ¿y usted en qué piensa?... Pues en follar, como todos.