La Comisión Ballenera no consigue frenar la caza «científica» por parte de Japón
Se ha clausurado en Santiago de Chile la edición número 60 de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) sin disimular los enfrentamientos entre los países que reclaman una mayor cuota para la caza de cetáceos y quienes promueven políticas conservacionistas. Durante la reunión, los 500 delegados de más de 80 países no han conseguido ponerse de acuerdo sobre dos grandes temas que son objeto de discusión desde hace años: el fin de la llamada caza «científica» de cetáceos por parte de Japón y la creación de una reserva ballenera en el Atlántico Sur. Aunque desde 1986 está en vigor una moratoria a la caza comercial de ballenas, la flota japonesa se ha otorgado a sí misma una cuota de 1.000 ballenas minke, alegando unos supuestos «propósitos científicos» que muy pocos toman en serio, amparándose, además, en que esta práctica forma parte de su cultura desde hace siglos. Noruega e Islandia también desafían la prohibición. Según las organizaciones ecologistas, desde la entrada en vigor de la moratoria se han capturado 36.000 ballenas, más de 10.000 por parte de Japón, unas 7.000 por los inuit (indígenas de EEUU, Rusia y Groenlandia) y, el resto, como objeción a la moratoria de pesca. Sin embargo, la CBI permite la caza aborigen de subsistencia que practican comunidades que habitan en Groenlandia, que tienen una cuota de 230 ballenas jorobadas al año. Sus representantes pidieron que se ampliase ese cupo asegurando que necesitan más carne y apoyándose en un estudio de la propia Comisión según el cual el incremento de capturas no afectaría a las poblaciones de la especie. La petición fue rechazada, lo que supuso otro punto de desencuentro entre los delegados. Los ecologistas indicaron que en la reunión «perdieron las ballenas y ganaron los países defensores de su caza, como Japón, Islandia, Noruega y Groenlandia». Sin embargo, las delegaciones de las naciones conservacionistas se declararon optimistas y según Bernardo Veloso, comisionado de Brasil, «hemos conseguido establecer un marco inicial para una discusión sobre el futuro de la CBI, aunque será difícil buscar la convergencia mínima entre puntos de vista tan diferentes». Afirmó, además, que la caza por parte de Japón será uno de los puntos más importantes que se debatirán en el recién creado grupo de trabajo, que tiene el plazo de un año para emitir sus resultados.