La capa de ozono se recupera pero no llegará al nivel de 1980 hasta el año 2075

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M. A. Pérez - león
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Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Preservación de la Capa de Ozono, la Organización Mundial de Meteorología (OMM) ha alertado que en las últimas semanas el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida (que suele alcanzar su punto máximo a finales de septiembre o principios de octubre) se ha agrandado rápidamente, hasta el punto de superar al del año pasado, aunque no se espera alcanzar el nivel del año 2006 cuando se observó el mayor agujero de la historia ya que, trasun invierno especialmente frío, se extendió sobre una superficie de 29,5 millones de kilómetros cuadrados, con una pérdida de ozono evaluada en 40 millones de toneladas. A mediados de septiembre, el agujero se extendía sobre 27 millones de kilómetros cuadrados, mientras que en 2007 no se habían superado los 25 millones. La OMM recordó que los científicos cada vez son más conscientes de las posibles relaciones entre el empobrecimiento de la capa de ozono y el cambio climático. Según se recoge en un comunicado de la citada organización, «el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera conllevará un alza de las temperaturas en la troposfera y en la superficie del globo, mientras que se producirá un efecto de enfriamiento en la estratosfera, en las altitudes en las que se encuentra la capa de ozono. La baja de las temperaturas observada los últimos años en la estratosfera en invierno facilita las reacciones químicas que destruyen el ozono». Laprevisión es que los niveles de ozono de 1980 se vuelvan a alcanzar hacia el año 2075 y que el agujero antártico siga durante las dos próximas décadas con niveles de intensidad similares a los de los últimos años, ya que la recuperación de la capa de ozono es progresiva pero lenta. A mediados de la década de 1970 se descubrió que el uso de (CFC), usados en refrigeración, acondicionamiento o equipos contra incendios, podía destruir el ozono provocando la aparición de agujeros en los polos. El Protocolo de Montreal (1987) acordó sustituir los CFC por los hidroclorofluocarbonos (HCFC), menos perjudiciales para el ozono, aunque también contribuyen al efecto invernadero. Según un nuevo acuerdo, los países desarrollados deberán reducir los HCFC el 90% en el 2015, desapareciendo totalmente cinco años más tarde, mientras que los que están en vías de desarrollo alcanzará el 70% en 2025 y la eliminación total no será hasta el año 2030.

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