Diario de León

Para sus detractores sólo se amortiza una parte del gasto energético generado en el proceso

Estudian aplicar la tecnología de plasma para gestionar los residuos urbanos

Los expertos trabajan para utilizar este sistema y obtener energía de los desechos

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M. A. Pérez - león
León

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La tecnología de gasificación de plasma se utiliza para destruir residuos peligrosos, ya que se trata de una forma limpia y eficaz de acabar con ellos. Según se recoge en un artículo de la revista Consumer, el sistema consiste en un reactor con antorchas en las que se inyecta energía eléctrica de alto voltaje y gas como oxígeno, nitrógeno o argón. Este proceso permite generar temperaturas superiores a 1.500 grados centígrados y obtener el estado de plasma, en el que los enlaces moleculares se rompen y los residuos quedan en forma de átomos inofensivos. La materia orgánica del residuo se convierte en un gas de síntesis (syngas) compuesto por hidrógeno y monóxido de carbono que puede ser utilizado para producir energía o combustible líquido. Los residuos inorgánicos se funden obteniendo un material vitrocerámico que se puede destinar a la fabricación de productos abrasivos como aislantes de alta temperatura (lana mineral) o relleno de la bases de carreteras. En la actualidad, algunas empresas trabajan para aplicar esta tecnología al tratamiento de residuos urbanos y su posterior valorización ya que, según afirman, sería un sistema moderno, limpio, eficiente y de la larga duración, capaz de tratar todo tipo de desechos, incluso los más difíciles (neumáticos, sedimentos, plásticos). En este sentido, la citada revista recoge que en Carrión de los Condes (Palencia), se autorizaba hace meses la construcción de una plantapara reciclar principalmente neumáticos, que incluye la tecnología de plasma entre sus sistemas de tratamiento. Sus responsables, el Grupo Hera Holding, una de las empresas pioneras en esta técnica en España, cuentan con un centro de I+D en Barcelona para mejorar este sistema. Por su parte, en Somozas (La Coruña), la empresa estadounidense Solena construye una planta que incorpora esta tecnología para tratar residuos industriales como pinturas, disolventes y neumáticos. Según sus responsables, supondrá una inversión de 60 millones de euros, eliminará seis toneladas de basura por hora y generará 15 megavatios de electricidad, suficientes para abastecer 15.000 viviendas. A nivel internacional, la planta de gasificación de plasma más grande está en Japón y es capaz de tratar 280 toneladas de residuos diarios. Críticas Sin embargo, no todos están de acuerdo con la tecnología de plasma. Ecologistas en Acción, por ejemplo, considera que se trata de un sistema de incineración encubierto y que también tiene el peligro de que se formen dioxinas, furanos y otros productos de combustión incompleta que desencadenan procesos cancerígenos. Aseguran, además, que estas plantas requieren gran cantidad de energía eléctrica y de agua, lo que puede poner en peligro el abastecimiento para uso agrícola y humano. En este sentido, Jesús Rincón, investigador del CSIC, asegura que, aunque con los gases resultantes se puede producir energía, sólo se amortiza una proporción muy pequeña del gasto eléctrico generado durante el proceso. No obstante, defiende la técnica para procesar desechos peligrosos como los hospitalarios o los radiactivos, que exigen un tratamiento más exigente. Por su parte, en un estudio realizado por la UE se recoge que se trata de un proceso muy caro, y se calculan unos gastos de ente 150 y 300 euros por tonelada de residuo. Por eso, desde Ecologistas en Acción se apoya la puesta en marcha de un sistema de tratamiento de residuos que apueste decididamente por la reducción, la reutilización y el reciclaje, evitando este tipo de instalaciones.

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