Investigadores españoles construyen el espejo más perfecto y liso jamás fabricado
La revista Advanced Materials recoge un espectacular avance desarrollado por un equipo de investigadores españoles bajo la dirección de Rodolfo Miranda, físico de la Materia Condensada de la Universidad Autónoma de Madrid y director del Instituto IMDEA-Nanociencia. Se trata de una pastilla de silicio minúscula, con un espesor inferior a una décima de milímetro y recubierta con una capa de plomo cuyo grosor no supera una o dos millonésimas de milímetro (cinco o seis átomos de este metal), que se ha convertido en el espejo más perfecto y liso hasta ahora fabricado. A partir de este hallazgo, los científicos, en colaboración con colegas de Reino Unido y Austria, trabajan en el desarrollo de un nuevo tipo de microscopio, denominado microscopio de átomos, que servirá para estudiar a nivel atómico las muestras más frágiles (membranas celulares, microcristales de proteínas), que se dañan al ser iluminadas por el haz de un microscopio electrónico. Según ha explicado Miranda, como un microscopio electrónico destruye las muestras delicadas es muy difícil estudiarlas en detalle. Sin embargo, con un haz de átomos de helio se puede lograr la misma resolución sin dañar las muestras porque no se aceleran y tienen una energía mucho menor. El problema es que para enfocar ese haz de átomos sobre la muestra, se necesita un espejo deformable que debe tener una superficie casi perfecta para que esos átomos reboten suavemente y no se desvíen de la dirección especular. Por eso, cualquier imperfección de tamaño similar al átomo incidente desvía el haz, asegura el experto. El problema a la hora de construir ese espejo es que la lámina de silicio que se utiliza, y que debe curvarse para dirigir el haz, es demasiado rugosa a nivel atómico, por lo que refleja muy poco. La solución del equipo de Rodolfo Miranda ha sido depositar sobre un cristal de silicio una finísima capa de plomo y aprovechar el llamado efecto de pozo cuántico: la superficie se aplana sola. El resultado es que el espejo tiene muy pocos defectos, de manera que se ha conseguido que se refleje hasta el 67% de los átomos de helio, cuando antes, con la lámina de silicio sin capa metálica, no se superaba el 1%.