El yacimiento de El Soplao aporta las primeras pruebas del origen del ámbar
El yacimiento de ámbar del Cretácico descubierto el verano pasado en el entorno de la cueva de El Soplao, en Cantabria, no sólo ha resultado ser el más importante de Europa, sino que además ha aportado por primera vez pruebas de cómo se formó esta resina fósil y de qué planta concreta proviene. Las bolas de ámbar son cápsulas del tiempo en las que suelen encontrarse pequeños invertebrados (por lo general insectos y arañas) que se quedaron atrapados en la resina de los bosques de coníferas hace millones de años, en la época de los dinosaurios. El ámbar de El Soplao se formó hace 110 millones de años, cerca del mar, y en su interior pueden observarse mosquitos, avispas y otro tipo de insectos y artrópodos, varios de ellos de especies no descritas hasta la fecha, según ha explicado ayer el especialista en insectos fósiles de la Universidad de Barcelona, Xavier Delclòs.