Su baja conductividad térmica permite adaptarse mejor a ella y no sufrir pérdidas de calor
Los entornos de madera mejoran nuestra salud y calidad de vida
Un confort térmico adecuado permite ser más productivos y mejorar el rendimiento
león
El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) ha presentado un estudio sobre los beneficios de la madera para la salud, dirigido por Tomás Zamora, que ha contado con la colaboración de «Vivir con Madera», una iniciativa promovida por la Confederación Española de Empresarios de la Madera. El trabajo ha consistido en una recopilación de todas las evidencias científicas que demuestran los efectos beneficiosos de los entornos de madera sobre el bienestar, tomando como referencia el fondo documental del IBV, uno de los más completos de Europa sobre biomecánica y salud.
Según se recoge en el estudio, «la madera es un material saludable al tacto que, gracias a su baja conductividad térmica, permite que nos adaptemos mejor a ella y no suframos pérdidas bruscas de calor mientras está en contacto con nuestra piel. Esta característica, que hace que sea térmicamente más agradable, es importante puesto que un descenso acusado de la temperatura de nuestros pies puede provocar resfriados».
El color, la textura y el ambiente de una estancia influyen en el comportamiento; por eso el ser humano reacciona de manera diferente dependiendo de la experiencia que aporten los elementos decorativos y los objetos de una habitación. Si bien una habitación vacía revestida con paneles de acero induce estados anímicos depresivos y hostiles, un entorno con paneles de madera proporciona estados de ánimo que reducen la sensación de depresión. En este sentido, los ambientes en los que se encuentran elementos de madera se perciben como espacios naturales, relajantes y tranquilos.
Menos ruido
Gracias a sus propiedades higroscópicas, otra de las ventajas que ofrece la madera es su capacidad para crear ambientes templados, más cálidos en invierno y más frescos en verano. Los materiales higroscópicos, como la madera natural, regulan la humedad relativa y la temperatura del entorno, factores que están relacionados con la percepción de la calidad del aire. De esta forma, «un confort térmico adecuado permite ser más productivos y mejorar el rendimiento, ya que el metabolismo alcanza un equilibrio estable; incluso una variación insignificante en este aspecto provoca pérdidas de rendimiento. El confort térmico, además, tiene una relación directa con la eficiencia energética de los edificios, ya que reduce la necesidad de calentar o enfriar los ambientes», se indica desde el IBV.
Otro factor que determina la salud de un entorno es su gestión acústica. En este sentido, desde la institución se indica que «un espacio interior con presencia de madera genera un tiempo de reverberación controlado y mejorado con respecto al que presentaría ese mismo espacio sin madera».
Si se reduce el tiempo de reverberación, se mejora la inteligibilidad del hablante porque sus palabras no resuenan y se reduce la presencia de ruidos y ecos. Esta característica resulta importante en espacios como aulas, salones o salas de reunión.
Durante el crecimiento, uno de los hábitos que más influye en el bienestar emocional de los pequeños es el sueño. Los sonidos puntuales y continuos a diversas frecuencias pueden incomodarles durante las horas de sueño. Por eso, la presencia de madera puede mejorar considerablemente el tiempo de reverberación en los dormitorios infantiles.