Los arrecifes de coral desaparecerán en cuatro décadas si sigue el ritmo actual de destrucción
león
Según se recoge en el informe 2008 sobre el estado mundial de los arrecifes coralinos, elaborado por la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN), la quinta parte de estos ecosistemas ya ha desaparecido y el resto podría sucumbir en menos de cuatro décadas si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que tendría terribles consecuencias para la subsistencia de alrededor de 500 millones de personas que dependen de ellos, ya que generan indirectamente unos 300.000 millones de euros al año en el mundo. Su pérdida llevará unida la desaparición de miles de especies de peces y otras formas de vida que suponen el alimento para los seres humanos.
Detrás de la degradación de estos ecosistemas está la mano del hombre que deteriora la calidad del agua por vertidos contaminantes, la introducción de especies invasoras, la eliminación de playas para obtener terrenos de cultivo o el turismo descontrolado que ha propiciado la construcción de hoteles en primera línea de playa. Todo ello sin olvidar el cambio climático que produce un aumento en la acidez del agua del mar por el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera y reduce la concentración de carbonatos, esenciales para la formación del esqueleto coralino.
Según ha afirmado Carl G. Lundin, jefe del Programa Marino de IUCN, si no cambia la situación, dentro de 50 años los niveles atmosféricos de dióxido de carbono se habrán duplicado y su absorción provocará la acidificación de los océanos, que pondrá en peligro a un elevado porcentaje de la vida marina, desde los corales hasta las langostas, e incluso a las comunidades de plancton.
El estudio indica que, a pesar de todo, el 45% de los corales presenta buen estado de salud y es capaz de recuperarse tras fuertes contratiempos como el calentamiento del agua o la adaptación a los cambios del tiempo. Así, se han recuperado algunas colonias muy afectadas en 1998 por el blanqueo producido cuando aguas más calientes obligan a que los corales rechacen a las algas vitales que viven dentro de sus tejidos.
Presentes en todos los mares del mundo, en especial en el Índico, el Pacífico y el Caribe, donde la temperatura de las aguas superficiales nunca desciende de los 16 grados, la distribución de los corales abarca a más de 100 países y concentran alrededor del 70% de los recursos pesqueros.