Con mayor capacidad que las actuales estas memorias se basan en la luz
Se impulsa el desarrollo de memorias informáticas basadas en hologramas
Un equipo del CSIC estudia la viabilidad de materiales holográficos orgánicos y versátiles
león
Rebajada en parte la carrera por las nuevas versiones de los programas de ordenador son los sistemas de almacenamiento de datos los que están inmersos en una alocada competición por conseguir una mayor capacidad, menor tamaño y mejores prestaciones. Discos duros, pinchos USB, dvd de última generación, memorias flash o blu-ray compiten por hacerse con los favores de los usuarios y mantenerse en el mercado ¿Cuál será la memoria informática del futuro? En un informe hecho público por el Departamento de Comunicación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se detalla que un equipo de científicos de este organismo estudia la viabilidad de los materiales holográficos orgánicos, plásticos baratos y versátiles en los que los datos se graban en forma de hologramas.
Los trabajos realizados, aún en un nivel básico, han aportado una significativa mejora en la eficiencia de estos medios, que hasta el momento presentaban importantes deficiencias y ofrecían escasas aplicaciones prácticas. Los detalles de su investigación, que recogió la revista Nature Materials, rebate algunas tesis clásicas sobre las prestaciones de estos materiales y suponen, según sus autores, «un importante impulso» de cara a convertirlos en futuros soportes de almacenamiento informático, con capacidad muy superior a los actuales.
Aunque se basan en la luz, las memorias holográficas se asemejan a las clásicas memorias magnéticas como las cintas de cassette o de vídeo. El investigador del CSIC Francisco Gallego, autor principal del trabajo, señala las similitudes entre ambos sistemas: «Las memorias magnéticas reordenan pequeñas moléculas magnéticas bajo la acción de un campo magnético que codifica la información que se quiere grabar. Las memorias holográficas hacen algo similar: en vez de modificar las propiedades magnéticas de las moléculas del material, modifican sus propiedades ópticas, es decir, cambian la forma en que propagan o absorben la luz». Según el informe del CSIC, la diferencia fundamental de las memorias holográficas con las magnéticas o las ópticas (cd, dvd, etcétera) radica en la propia naturaleza de la holografía. Un haz de luz puede contener gran cantidad de información, tras ser reflejada por un objeto o atravesar una diapositiva con datos encriptados digitalmente, por ejemplo. Toda la información puede grabarse directamente y en un volumen diminuto al hacer interferir este haz con otro de apoyo, creando un holograma. Así, esta técnica permite la manipulación de gran cantidad de datos conjuntamente, de una sola vez, posibilitando velocidades de grabación y de lectura muy altos, así como gran capacidad de almacenamiento.
Materiales orgánicos baratos
Según Gallego, que trabaja en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (CSIC), uno de los principales escollos a la hora de desarrollar este tipo de memorias estriba en encontrar un material idóneo. La búsqueda se centra en materiales orgánicos (polímeros de bajo coste) que sufren cambios en sus propiedades ópticas por efecto de la luz. Hasta el momento, la comunidad científica miraba con interés los materiales fotorrefractivos, con capacidad de reescritura, pero que requieren el empleo de un voltaje muy alto para obtener tiempos de grabación rápidos.
El trabajo de Gallego, realizado en colaboración con la Universidad de Colonia (Alemania), apuesta por polímeros fotoisomerizables, que, además de ser baratos, no requieren la aplicación de ningún voltaje y son regrabables. «Sin embargo, el trabajo holográfico era lento, ya que la formación de cada holograma requería de varios segundos, y poco eficiente», explica el investigador del CSIC. Los trabajos del equipo han solventado estos dos obstáculos, al describir un nuevo mecanismo que permite grabar el material fotoisomerizable en pocos milisegundos y de forma eficiente. Este fenómeno, en el que un haz de luz roba la energía de otro al interferir con él, permite aplicaciones de gran interés técnico, como la conjugación de fase o la posibilidad de amplificar imágenes de forma coherente.