Leyendas que prestan
Cuando truena el reñubero
león
«Hace muchos años se presentó una gran tormenta, así que un vecino subió a la torre y comenzó a tocar las campanas para alejarla. De repente se oyó un tronido y cayó un riñobero , que es un señor pequeñísimo, es, vamos a ver, el que durante las tormentas descarga carros de piedras que al chocar unas con otras producen el ruido y los relámpagos. La cosa se resolvió al caer un rayo, que lo volvió a subir p-™arriba otra vez».
Eso es lo que les contaron en una ocasión en Velilla de la Reina a nuestros grandes investigadores Javier Rúa Aller y Manuel E. Rubio Gago (autores de aquel súperventas que fue La piedra celeste ), en relación al reñubero, reñubeiru, nuberu o renobero, que de todas esas formas y aun otras es llamado este genio diablesco, esta fuerza de la naturaleza que suele ser descrita como un personaje malencarado, feo y chamuscado por las chispas y los rayos, que cabalga las nubes y va descargando el pedrisco sobre los campos y los pueblos. Las piedras las saca de un zurrón muy viejo que lleva colgado y las hace chocar unas contra otras: por eso rellampa y da tanto miedo. Otros dicen que conduce carros cargados de granizo, una especie de dios Thor a lo cazurro. En Por mi tierra de León , Nicolás Benavides Moro describe así al reñubeiru del Órbigo: «Un olor a azufre había/ que por poco nos ahogamos/ en un chopo de allí enfrente (un chopo de los más altos)/ una sombra muy gigante s-™espurría/ sin tener piernas ni brazos,/ a las ramas se agarraba,/ por el tronco iba trepando/ y allá arriba, muy arriba/ hizo una mueca, y marchó dispués volando».
Lo bueno es que después de que pase el reñubero se enseñorea el arcu-™la vieya , el arco mayuelo o el arco-™l Señor . Tan guapos.