Dentro de dos días un equipo de voluntarios le retirará la alimentación y la hidratación asistida
El traslado de Eluana a una clínica para morir desata «la ira» católica en Italia
La mujer permanece en coma desde que en el año 1992 sufriera un accidente de tráfico

Varias personas intentan impedir el paso a la ambulancia que ayer trasladó a Eluana hasta la clínica
efe | roma
Eluana Englaro, la italiana en estado vegetativo desde 1992, fue sido trasladada ayer a la clínica La Quiete de Udine (noreste), donde dentro de dos días un equipo de voluntarios le retirará la alimentación y la hidratación asistida que la mantiene con vida.
Este último viaje de Eluana, de 38 años, ha vuelto a producir un duro enfrentamiento en el país entre los sectores conservadores y la Iglesia católica y quienes piden que se respete la sentencia del Tribunal Supremo y, sobre todo, la decisión de la familia que desea que la joven sea desconectada.
La paciente fue trasladada esta madrugada desde la clínica de Lecco (cerca de Milán), donde ha pasado los últimos años atendida por unas monjas, al centro médico de Udine.
Hace unas semanas el centro médico había aceptado acoger a la mujer italiana y cumplir así la sentencia del Tribunal Supremo, que el pasado noviembre autorizó a su familia a desconectarla tras una larga batalla judicial.
El Vaticano calificó de «abominable asesinato» la interrupción de la alimentación artificial a la italiana Eluana Englaro, en coma desde hace 17 años. El caso de Eluana ha generado un debate nacional sobre la eutanasia y protestas y movilizaciones de organizaciones católicas contrarias a la interrupción de la alimentación.
«¡Detengan ese asesinato!» clamó el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán, ministro de Salud del Vaticano, en una entrevista al diario La Repubblica, «Interrumpir la alimentación y la hidratación de Eluana equivale a un abominable asesinato y la Iglesia no cesará de denunciarlo a gritos», aseguró el purpurado. «La Iglesia defiende la vida y su posición no cambia por un veredicto judicial», comentó el cardenal mexicano.
Desde noviembre
El cese de la alimentación artificial fue autorizado en noviembre pasado por la Corte de Casación italiana, pero no ha sido aplicado debido a la presión del ministro de Salud italiano, Maurizio Sacconi, quien dio instrucciones en diciembre prohibiendo a los hospitales públicos de cumplir la sentencia judicial.
Eluana Englaro llegó al alba a la clínica La Quiete de la ciudad de Udine donde será «desconectada» en unos tres días, según informaron los médicos que la atienden.
La mujer, de 37 años, se encuentra en coma irreversible desde el 18 de enero de 1992 tras un accidente de tráfico que la sumió en un total estado de inconsciencia del que nunca salió.
Para el padre de Eluana, que lleva 10 años combatiendo legalmente para que le suspendan el tratamiento, su hija «prefería morir a ser mantenida en vida artificialmente».
Después de que la clínica de Udine anunciara en enero que estaba dispuesta a recibirla pese a las presiones gubernamentales y religiosas, numerosos exponentes prelados y políticos han manifestado su contrariedad.
El papa Benedicto XVI intervino el domingo para denunciar como «inaceptable» lo que calificó de «eutanasia».