Según un estudio, puede provocar cambios en la circulación del aire en la estratosfera

El cambio climático retrasará la recuperación de la capa de ozono

Se prevé que aumente el riesgo de cáncer de piel en la zona delimitada por los trópicos

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M. Aller
León

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En un reciente estudio realizado en Estados Unidos, que publica la revista Geophysical Research Letters, se afirma que el aumento de gases de efecto invernadero puede retrasar indefinidamente la incipiente recuperación de la capa de ozono, con las posibles consecuencias para la salud de las personas. Según Darryn W. Waugh, de la Universidad de Baltimore y director de la investigación, el cambio climático podría provocar variaciones en la circulación de aire en la estratosfera, modificando los niveles de ozono en el área delimitada por los trópicos e impidiendo a la capa volver a los valores de 1970, es decir, no dejarán que se recupere.

Sin embargo, lo que realmente preocupa a los científicos es que existe una relación entre el agotamiento del ozono y las variaciones en la radiación ultravioleta que llega a la Tierra, algo que podría ser perjudicial para quienes viven en la zona tropical y en latitudes cercanas a ella. «Si los niveles de ozono no se recuperan, el riesgo de cáncer de piel en las poblaciones con piel clara que viven en países como Australia, Nueva Zelanda, Chile y Argentina, será mucho mayor que el actual», aseguró Waugh.

La Organización Mundial de Meteorología, por su parte, recuerda que los científicos son cada vez más conscientes de las relaciones entre el empobrecimiento de la capa de ozono y el cambio climático. Según advierten en un comunicado, «el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera conllevará un alza de las temperaturas en la troposfera y en la superficie del globo, mientras que se producirá un efecto de enfriamiento en la estratosfera en las altitudes en las que se encuentra la capa de ozono. La baja de las temperaturas observada los últimos años en la estratosfera en invierno facilita las reacciones químicas que destruyen el ozono».

Protocolo de Montreal

A mediados de la década de 1970 se descubrió que la liberación a la atmósfera de algunos componentes químicos como los clorofluorocarbonos (CFC), usados en refrigeración, acondicionamiento o equipos contra incendios, podían destruir el ozono provocando la aparición de agujeros en los polos. Además, se detectó que a comienzos de la primavera y sobre la Antártida los niveles de ozono comenzaban a disminuir alarmantemente, sobretodo durante un corto periodo de tiempo. El fenómeno fue conocido como «agujero de la capa de ozono» y cada año ha ido ganando en extensión la zona abarcada y en duración el tiempo que tarda en alcanzar el nivel normal. La pérdida del ozono también se relacionó con un incremento de casos de cáncer de piel, patologías pulmonares, cataratas, debilitamiento del sistema inmunitario y disminución de la productividad vegetal.

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En el Protocolo de Montreal (1987) se acordó sustituir los CFC por los hidroclorofluocarbonos (HCFC), menos perjudiciales para el ozono, aunque también contribuyen al efecto invernadero, poniendo como tope el año 2030 en los países desarrollados para su producción y consumo, y una década más tarde para los que están en vías de desarrollo. Una ampliación del acuerdo acelerará ese calendario. De esta forma, los primeros deberán reducir los HCFC el 75% en el 2010 y el 90% en el 2015, desapareciendo totalmente cinco años más tarde. En cuanto a los segundos, el descenso será de un 10% en 2015, de un 35% en 2020 y de un 70% en 2025, siendo eliminados completamente en 2030.