El permafrost de las regiones al norte de Suecia se descongela, según un estudio
león
El permafrost, el subsuelo terrestre que permanece congelado, se está derritiendo y está a punto de desaparecer por los efectos del calentamiento global (aumento de la temperatura en verano y de las precipitaciones en invierno).
Así se afirma en un estudio de la Universidad de Lund (Suecia), dirigido por la geógrafa Margareta Johansson, quien aseguró que, «en uno de los sitios que estamos estudiando, el permafrost ha desaparecido completamente de la mayor parte del cenagal a lo largo de la última década. Un 25% de la superficie terrestre del Hemisferio Norte está sustentada por el permafrost, que es un tipo de suelo que permanece congelado al menos durante dos años seguidos y que es habitual en el Círculo Ártico.
De hecho, en las zonas donde el permafrost se está descongelando, el suelo se vuelve inestable y puede desplomarse, lo que puede convertirse en un problema a nivel local y regional en áreas con ciudades e infraestructuras.
El deshielo también puede provocar un aumento de las emisiones de los gases de efecto invernadero del suelo como CO 2 y metano.
Johansson cree que es posible que continúe el deshielo del permafrost y que dentro de 50 años habrá desaparecido de las tierras bajas de Abisko.
«Dada la situación actual del clima es probable que los cambios observados en el permafrost del área de Abisko se produzcan también en otras zonas, por lo que el estudio puede ser la base para otras áreas geográficas en peligro», aseguró la investigadora. En concreto, su trabajo muestra que el permafrost de esa zona se está descongelando desde arriba, fundamentalmente porque los veranos son más calurosos y porque la nieve que lo cubre es más espesa en invierno. Pero también se descongela desde abajo, probablemente por una mayor movilidad de las aguas subterráneas producida por el aumento de la lluvia y la nieve, ya que con una capa de nieve más gruesa que actúa como una manta aislante, el suelo no se enfría tanto como se enfriaría debajo una capa más fina. En la década 1997-2007 ha nevado un 20% más en comparación con la precipitación anual media entre los años 1961 y 1990, concluye la experta.