Gente de aquí | 50 años de Manos Unidas
El abrazo más solidario
Manos Unidas celebró su 50 aniversario en León organizando un acto simbólico en el que más de 1.500 niños de diferentes colegios «abrazaron» juntos a la Catedral

Los niños leoneses formaron una cadena humana que rodeó la Pulchra Leonina
león
La unión hace la fuerza y, en el mundo, en estos momentos, la verdad es que hay mucho por lo que luchar.
Son viejas reivindicaciones, que se renuevan con el tiempo, que nunca pasan de moda, que se han convertido en verdades absolutas que, para muchos, no tienen solución. Hay muchos problemas, como la terribles situaciones que sufren millones de personas en el mundo, que parece que no tienen fin, que uno vuelve a contar y que otros dejan de leer, porque ya lo saben, porque la responsabilidad llega sólo hasta un punto y, por mucho que se repita, la pregunta es ¿qué más podemos hacer?.
El hambre, la pobreza, la muerte de miles de personas cada día porque carecen de lo más básico para vivir... un discurso que, ya está muy desgastado y suena en el oído como algo muy manido. Un discurso que, es una pena, no deja de ser verdad.
Será por eso que son los últimos que llegan, los más jóvenes, los niños, son los que aún ven en el conjunto la forma de luchar contra algo horrible, que otros ven como cotidiano e imposible de solucionar. Los que más sensibilidad muestran a la hora de luchar contra el mal del mundo que, más de una vez se ha dicho, es el egoísmo.
Sin embargo, alguien tiene que contarles qué es lo que está pasando y, menos mal, hay gente que se dedica a ello, para que no se les olvide que, antes de la televisión, los videojuegos y los miles de regalos en Navidad, antes de todo eso, o por encima, están el resto de las personas con las que comparten el en mundo.
Para eso están, entre otros, los miembros de Manos Unidas, que ya llevan 50 años instalados en León y que continúan con un trabajo que se basa en seguir sensibilizando a los ciudadanos.
Ojalá dejasen de existir en el mundo las oengés y las instituciones y personas dedicadas a pelear para que un niño pueda comer, al menos, una vez al día. Pero ojalá desaparecieran porque ya no tuvieran nada que hacer, ya no tuviesen país en el mundo en el que tener que ayudar, porque todas las personas serían iguales y nadie ya pasaría hambre, los objetivos del milenio se habrían cumplido y el sida, la pobreza, la desnutrición o las guerras dejarían de ser palabras que aparecieran en el diccionario, en ningún idioma del mundo.
Juntar las manos, bien fuerte, como hacen los niños, para no soltarse y ser sólo uno por fin y acabar con algo que, a pesar de ser un problema de todos, a veces a mucha gente parece que olvida.