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Los gitanos del este de Europa piden justicia
En los países del antiguo bloque socialista viven en unas condiciones de pobreza y rechazo peores que en Europa occidental
varsovia
«Nuestras condiciones de vida son muy duras, sufrimos el rechazo de la sociedad y la violencia de los extremistas y ni siquiera respetan nuestro dolor por el genocidio que sufrimos durante la Segunda Guerra Mundial». El texto es parte de la carta que la organización gitana Roma Realia de Chequia hizo llegar al presidente Barack Obama el pasado mes de febrero, «una manera de que la comunidad internacional preste mayor atención a la dramática situación de los gitanos en la república checa», según el promotor de la iniciativa, Václav Miko.
Roma Realia pidió un monumento a las víctimas gitanas del nazismo en el lugar donde estuvo el campo de concentración de Lety (Bohemia del sur); en vez de ello, se ha construido un criadero de cerdos. Es sólo un ejemplo de lo que ocurre en Chequia, donde unos 200.000 gitanos, el 2% de la población del país, sufre una ola de racismo desde hace dos semanas. En el municipio de Vítkov, en la región de Moravia, un cóctel molotov lanzado contra una vivienda dejó gravemente herida a una niña gitana de dos años y en Ústí nad Labem (Bohemia del Norte), donde existe un gueto gitano, una manifestación de neonazis les recordó que no son bienvenidos en Chequia.
Unos 1.300 gitanos se han marchado a Canadá y muchos más lo harán en los próximos meses. «Quizás no hemos sabido reaccionar a tiempo, quizás el Gobierno debería ser más contundente, pero la verdad es que la situación empeora poco a poco», reconoce Michal Kocáb, ministro saliente de Derechos Humanos y Minorías Étnicas.
Según la Liga Checa de los Derechos del Hombre (LIGA), el 70% de los gitanos no consigue salir del círculo vicioso de la pobreza, el paro y la falta de educación. Unas 100.000 personas viven en 300 guetos diseminados por todo el país.
Una realidad similar
La situación es parecida en otros países de la Europa poscomunista. Perseguidos, sometidos a la servidumbre y marginados durante siglos, y exterminados por los nazis, gran parte de los gitanos se asentaron en países de Europa occidental como España, Francia y Portugal y en Europa del Este, sobre todo en Chequia, Eslovaquia, la antigua Yugoslavia, Hungría, Rumanía y Bulgaria, así como en Turquía.
Su situación en los países ex comunistas es bastante peor que en Europa del Oeste.
Tanto es así que la UE organizó una cumbre en septiembre del 2008 sobre esta cuestión. Las conclusiones a la que llegó Bruselas son aterradoras: la mayoría de los gitanos vive en la pobreza en los países poscomunistas: el 88% en Rumanía; el 89% en Bulgaria, y el 91% en Hungría.
El 50% de los niños gitanos no acaba sus estudios primarios.