Doce de cada cien bebés duermen boca abajo, lo que incrementa el riesgo de muerte súbita

El 13% de los jóvenes se duermen en clase y el 53% no descansa ocho horas

Estas secuelas provocan dificultad de aprendizaje y fracaso escolar, según un estudio

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Miguel Lorenci
León

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madrid

Poco y mal. Así duermen nuestros niños y adolescentes, según un estudio piloto realizado en la Comunidad de Valencia por dos asociaciones pediátricas sobre trastornos del sueño. El estudio, que realizará a escala nacional, dibuja un panorama preocupante con datos alarmantes: uno de cada tres menores de cinco años tiene el sueño alterado; casi el 53% de los adolescentes duermen menos de 8 horas, cuando lo aconsejable son 9; un 13% se duerme en clase, casi un 30% tiene dificultades para mantener la vigila -”están amodorrados-”, y más de un 50% confiesa que tienen sueño durante el día. «Van a clase pero se dejan el cerebro en la almohada» dicen los expertos. Entre los bebés de seis meses a un año, hasta un 12% duerme boca abajo -”una posición desaconsejada por los pediatras por incrementar notablemente el riesgo de muerte súbita-” y cada vez se duermen menos siestas, hábito más que saludable para el desarrollo de los críos.

El doctor Gonzalo Pin, coordinador del grupo de trastornos del sueño de la Sociedad Españolas de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria y su colega Ramón Ugarte de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primara coinciden en señalar, a la luz del estudio, la mala calidad del sueño en las primeras fases de la vida. Un 20% de los menores sufre insomnio, un 17% sonambulismo, un 10% alteraciones respiratorias o ronquidos, y un 2% apnea o síndrome de piernas inquietas.

«Es un problema de consecuencias graves tanto a nivel sanitario, como educativo, social y económico» apuntan los pediatras. «Los niños con déficit de sueño tendrán problemas de desarrollo, no ganarán peso como deben -”fallo de medro-” y serán proclives a padecer obesidad o hiperactividad, mientras que los adolescentes que no descansan bien y se duermen en clase, tienes severos problemas de aprendizaje que generan déficit de atención y fracaso escolar; los que se mueve en moto -”cada vez más- multiplican por mucho el riesgo de padecer accidentes» enumera el doctor Ugarte, que ejerce como pediatra en Vitoria.

«Los adolescentes van a clase pero su cerebro sigue en la almohada» expresa muy gráficamente el doctor Gonzalo Pin al comentar el preocupante dato que confirman los profesores: el 12,8% de los alumnos hasta 14 años se duerme en clase. La falta de sueño genera una dificultad de aprendizaje y fracaso escolar que se agrava con unos horarios que no contemplan los ciclos circadianos que regulan nuestro descanso «y gracias a los cuales sabemos que se aprende mejor a partir de las once de la mañana y de las cuatro de la tarde y que es muy difícil asimilar conocimientos a las ocho de la mañana» apunta el pediatra, que propone adecuar los horarios lectivos al ciclo de descanso.

«El sistema inmunitario se desarrolla durante el sueño, de modo que si no se descansa este sistema se debilita» apunta el doctor Pin sobre el sueño de los más pequeños. Unos bebés que casi nunca duermen las tres siestas diarias que deberían en las guarderías y centro educativos. Ocho de cada diez críos entre los dos y los tres años duerme una siesta al día, un 16% no lo hace y sólo un 4% duerme dos, cuando según este pediatra «privar a los más pequeños de las siestas por decreto educativo es una barbaridad».

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Los trastornos de sueño «agudos o crónicos» a esta edades, que afecta a un cuarto de los bebés, repercuten directamente en la salud de los padres «y muy especialmente en la madres a las que aqueja la depresión». Ni tenemos hábitos saludables a la hora de dormir -”un 2% de toda la población tiene trastornos graves de sueño-” ni somos capaces de crearlos en nuestros hijos, de modo «que son los niños entre seis y ocho años los que deciden en realidad cuando se van a dormir» constatan los especialistas.