El CIM vela por la seguridad en la dispensación de fármacos en las 320 boticas de la provincia
Las farmacias leonesas realizan una media de 30 consultas diarias al CIM
Creado en 1982, el Centro de Información del Medicamento es un servicio colegial

Fernando García es responsable del Centro de Información del Medicamento del COF de León
león
Efectos secundarios, productos milagro, interacciones, fórmulas magistrales, facturación, cambios legítimos de dispensación, problemas de identificación de medicamentos... son sólo algunas de las cuestiones que a diario atiende el Centro de Información del Medicamento del Colegio Oficial de Farmacéuticos de León.
El CIM es un servicio colegial que nació en 1982 ante la complejidad que fue adquiriendo la dispensación de medicamentos y que actualmente informa a las 320 boticas abiertas en la provincia, aunque también está abierto a consultas particulares.
«El CIM de León fue uno de los primeros en crearse. Se había hecho compleja la dispensación y se necesitaba dar apoyo y soporte a las farmacias», señala su responsable, Fernando García, que trabaja en este servicio desde hace 25 años.
Es un centro que conecta las incidencias de la industria y del sistema de seguridad farmacéutica con las farmacias que dispensan los medicamentos a la población general, por lo que se convierte en un «soporte técnico de primer orden», agrega.
Actualmente, el Centro de Información del Medicamento recibe a diario entre 20 y 30 consultas, en su mayoría vía teléfono. Las consultas dependen mucho de la época del año, de modo que con la llegada del verano aumentan las preguntas sobre medicamentos extranjeros debido a la llegada de turistas y peregrinos a la provincia que «a veces no traen más que información verbal de lo que toman».
El servicio del Colegio Oficial de Farmacéuticos de León está coordinado con el CIM del Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la Agencia Española del Medicamento, desde la que se controla la seguridad de los fármacos. Los laboratorios son otra fuente de información del CIM, pues a veces son ellos mismos los que piden la retirada de medicamentos por cuestiones incluso menores como cualquier problema de cartonaje.
Además, el centro realiza información activa. Semanalmente recoge en un boletín todas las incidencias relacionadas con los medicamentos y se remite a las farmacias para que exista constancia formal de las actuaciones llevadas a cabo.
«Desde su creación, hemos pasado por diversas fases en una evolución que ha ido marcada por el soporte tecnológico», señala García. Actualmente, las herramientas de telefonía móvil e Internet han supuesto un ahorro de tiempo en la transmisión de la información.
Hacer llegar la información sobre medicamentos con rapidez es crucial, tanto por seguridad cuando se trata de inmovilizar lotes de medicamentos, como por calidad en la atención farmacéutica. «A la mínima noticia que aparezca en los medios de comunicación la gente acude a la farmacia a preguntar y ésta tiene que tener elementos de respuesta», agrega García.
Las retiradas de medicamentos se comunican por sms o correo electrónico para llegar a las boticas lo más rápidamente posible. Según el CIM, «hay bastantes retiradas por por problemas de calidad, como cartonaje, prospecto y acondicionamiento primario de los blister (continente del excipiente)».
Uno de los casos más llamativos y con más repercusión ha sido la inmovilización de más de 20.000 dosis en toda España de la vacuna contra el virus del papiloma humana (Gardasil). El laboratorio decidió retirar el lote pese a que no se ha demostrado que existiera una causa-efecto en las reacciones a la vacuna que sufrieron algunas niñas.
Los medicamentos que se retiran se envían a los laboratorios, que tienen que destruirlos ante notario. «El medicamento es un mundo muy complejo con muchos agentes involucrados en la cadena y la farmacia es el último eslabón», señala Fernando García.