Gente del Bierzo | Por San Blas, la cigüeña «ya no» verás
Dos polluelos y un objetivo, la supervivencia
Los vecinos de San Esteban del Toral alimentan a dos crías de cigüeña ante la dejadez del Ayuntamiento
La localidad de San Esteban del Toral, en el municipio de Bembibre, se suma a la ya larga lista de poblaciones que ven como las variaciones climáticas y la desaparición de los vertederos se ceban con las cigüeñas de la provincia. San Esteban ha contado «desde siempre», según afirman los vecinos, con un nido de cigüeña situado en las inmediaciones del lagar, actualmente en restauración. Pero hace un par de años, la junta vecinal tomó la decisión de trasladarlo, coincidiendo con el inicio de las obras para la futura casa del vino y con la intención de «no molestar a los pájaros».
Este año, por motivos que se desconocen, quedaron en el nido -”en principio deshabitado-” dos crías, macho y hembra, que hace unos días cayeron del mismo. Inmediatamente se dio aviso al Seprona y a la Concejalía de Medio Ambiente bembibrense para que buscaran una solución que garantizara la supervivencia de las aves. El Seprona se desentendió asegurando que «no se podía hacer cargo de las crías, dado que está sucediendo lo mismo en otras muchas poblaciones y no se cuenta en la provincia con un centro de recogida y conservación de aves», apuntaron los vecinos.
Por su parte, el Ayuntamiento, que tampoco cuenta con centro de recogida, puso a disposición de los vecinos los medios necesarios -”camión de bomberos y unidad de instalaciones eléctricas-” para reubicar las crías en el nido. Solución que no sirvió de mucho porque un día después las crías estaban nuevamente en el suelo.
Llegado este punto, las opiniones y actuaciones en San Esteban se han dividido. Mientras un sector sigue reclamando actuaciones de los responsables medioambientales porque -”aseguran-” «son los que conocen como hay que cuidar y enseñar a las aves y deberían destinarse fondos para ello, que para eso pagamos los impuestos»; otros han optado por facilitar alimentos a las crías hasta que empiecen a volar y se valgan por sí mismas, «porque lo que está claro es que nadie se va a hacer cargo de los pájaros», apuntan.
Son pues dos opciones diferentes con una misma finalidad, la supervivencia de unas aves que garanticen que la localidad de San Esteban siga destacándose como emplazamiento de una especie que forma parte del paisaje y la imagen berciana desde tiempos inmemoriables, la cigüeña de San Blas, como dice el refrán.