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Gusanitos con sabor a queso

Localizan en La Mancha fósiles de gusanos marinos de un metro de largo y quince centímetros de ancho dentro del Parque de Cabañeros

Juan Carlos Gutiérrez, paleontólogo del CSIC, muestra la piedra donde han localizado los restos.

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MIGUEL LORENCI | madrid
León

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Hace 500 millones de años la superficie de lo que hoy es el parque Nacional de Cabañeros, en Ciudad Real, estaba cubierta por las aguas de un océano polar. Entre las muchas especies marinas que poblaban aquel hábitat gélido y superpoblado por trilobites, un enorme gusano marino cuyos fósiles ha hallado ahora un equipo de investigadores liderado por un equipo de Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Han descubierto en el corazón del parque manchego las galerías fosilizadas de grandes dimensiones -”5 metros de longitud y entre 15 y 20 centímetos de diámetro-”, excavadas por un organismo desconocido de cuerpo blando y enorme tamaño. Las trazas tienen una antigüedad de unos 475 millones de años, lo que las convierte en las huellas más antiguas relacionadas con gusanos gigantes marinos halladas hasta la fecha.

«Son madrigueras excavadas en el fondo marino hace unos 475 millones de años por un organismo vermiforme, móvil, cuyas galerías discurrían horizontales a pocos centímetros de profundidad bajo el lecho marino», explica el paleontólogo del CSIC y director de las excavaciones Juan Carlos Gutiérrez Marco. «Vivía enterrado y revestía sus galerías con secreciones mucosas para endurecerlas y evitar su colapso, lo que ha facilitado su conservación hasta nuestros días al permitir el posterior relleno pasivo por sedimentos que las fosilizaron», precisa el investigador.

Aunque el organismo que dejó estas fantásticas huellas no se conserva, la longitud y grosor de sus trazas, así como los movimientos peristálticos que quedaron grabados en la roca, permiten a los investigadores estimar que se trata de un gusano gigante de aproximadamente un metro de longitud y unos 15 centímetros de diámetro.

«Las trazas semejan una versión gigante del icnofósil Palaeophycus tubularis, conocido en un amplio rango de edades y localizaciones en todo el mundo y atribuido a poliquetos, pero que rara vez excede los dos centímetros de diámetro», explica Gutiérrez Marco.

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