Peña y andamio
¿Es maldita la montaña o es maldita la estéril obsesión por conquistarla o violarla?... ¿quién se extraña de que a veces la roca madre se sacuda las pulgas que le suben por las costuras?... ¿qué dan allá arriba?... ¿es que se llega a tocar en las cumbres los faldones de algún dios y se inviste el afortunado de un halo que le señala sobre el resto de los mortales?... ¿qué mística rara y narcótica inspira al alpinista?... ¿se escala lo temerario por vivirlo... o por contarlo después?
Hay que preguntarse cosas así cada vez que la muerte se cobra una vida a quien desafía el vértigo o insulta a la gravedad andando por pared en farallón de granito, en pindios canchales de caliza fracturada o en las barbas de una avalancha de nieve y roca. Y también ha de saberse quién paga los rescates movilizados, cuánto cuestan... o por qué se subvencionan con dinero público escaladas redundantes, expediciones a lo consabido o el capricho excursionista de pijos aventureros (¿aventureros?) a los Mares del Sur o a la Mongolia profunda.
Llámenme ustedes animal, corazón de leño o indecente, pero no me conduelo en nada con la tragedia de ese montañero en la pared del Latok a más de seis mil metros de altura. No puedo ni quiero echar lagrimina. No lamento el suceso. Alegrarme, no, por supuesto, jamás, pero podría entender que alguno, ante el espectáculo informativo de una muerte buscada sin que comporte beneficio público o personal, masculle un «él solito se lo ha buscado» o reburdie un «le está bien empleado»... pues bien debía estar en su afición gozosa el montañero en ese trance infortunado en el que la muerte le grapó a la pared de un ogro de peña y hielo... estaba haciendo lo que más le gustaba, colmando su pasión, algo que muy pocos logran por lo privilegiado y costosísimo de estas expediciones y escaladas internacionales... estaba en el cénit de su gran afición deportiva... muchos firmarían por morir dándose el gustazo con lo que felizmente les obsesiona y no en el frecuente descalabro clínico o larga postración hospitalaria que son lo habitual...
Si un currito escalando un sueldo de asco en el andamio de una obra queda colgado a seis metros, ¿crees que interesaría la tragedia a la tele?...