¡Están para hablar!
Z ozobra ziembra er Gobienno , dijo un zecretario y palmero de Javier Arenas tras hablar el popular andaluz como si le hubieran pisado el rabo después del tararí de más impuestos que salió del cornetín de órdenes del general Blanco, caudillo donde los haya, don Pepiño en el inter nos , majo el tío (gallego, menudillo y con esa voz de curina castrense, tiene un aire de Franquín que pone firmes a propios y subleva a extraños).
Lo cierto es que zozobra el ánimo y se palpa cierta inquietud viendo cómo el Gobierno ha de improvisar medidas, precipitarlas o desdescirlas a continuación. Están nerviosos y gobernados por una crisis desgobernada que en España es más brava y retorcida que en el resto europeo donde empieza a amainar porque allí no lo fiaron todo, como aquí ocurrió, a colgar el metro cuadrado de las nubes... quizá porque alguien nos dijo que en las nubes es donde viven el Becerro de Oro y el Castrón de Plata llorando lágrimones de diamante.
Nos esperan nuevas esperas, uno o dos años más que ellos, para ver contenido el océano de parados; se anuncia para el otoño otra vomitona de desempleo; y así las cosas, se comprenden los agobios y titubeos del gabinete ministerial en ingeniar soluciones de calderilla y cataplasmas al pecho griposo. En medio de la tempestad y con don Pepiño como gondolero, es lógica cierta intranquilidad entre el pasaje.
Pons, portavoz, descamisado de estío y morenete, salió arremetiendo contra esa carga de profundidad que lanzó Blanco para envainarla a continuación en la sala de torpedos. Y como iba en camisa la Voz portada, se puso estupendo el paje no diciendo « trabajadores », sino « currantes », mira tú, así, lenguaje llano, como de colegas con conciencia de clase, poniéndose populista el popular, ¡manda fiambreras!... ¿Y Pepiño?, de corbata y traje de alpaca... ¡manda casullas!
Al fondo, el pueblo atónito ve a unos y otros en la inopia, sin soluciones eficaces y cabales; el Gobierno, cegato; y la oposición, vocinglera, sin cabeza, con tres rabos... y sin Rato, que tampoco tiene zorra idea de cómo arreglar esto... y por eso ni asoma.
«Palante está peor», dice alguno. Y además viene un gripe con gripazo.