Reportaje | rafael herrero
Altruismo o dinero
La ley prohibe que los 400 menores que prueban la vacuna de la gripe A o sus padres reciban una contraprestación económica para evitar una posible explotación
Altruismo o dinero. Éstas son las principales motivaciones que inclinan a una persona sana a someterse, de manera voluntaria, a un ensayo clínico para probar la eficacia y seguridad de una vacuna o de cualquier medicamento. En el caso de los 400 menores españoles, de entre seis meses y 17 años, que serán los primeros del mundo en recibir la vacuna contra la gripe A fabricada por el laboratorio GlaxoSmithKline (GSK), no se puede elegir entre las dos opciones, ya que sólo es posible la primera. Ni los menores ni sus padres recibirán contraprestación alguna y su participación en los ensayos se debe a la disposición de los progenitores «a colaborar con la sociedad y, por ende, también con la ciencia». En definitiva, «para ser útiles al conjunto de los ciudadanos», subraya el director general de Farmacia, Alfonso Jiménez Palacios.
Pero es que, en cualquier caso, ni estos niños y adolescentes ni sus padres pueden recibir una compensación económica por formar parte de estas pruebas, toda vez que lo prohíbe la legislación vigente. En la investigación con «menores e incapaces» sanos no puede existir una contraprestación dineraria «para evitar la posible explotación» de estos colectivos por sus padres o tutores. Si acaso, pueden recibir un reintegro de los «gastos extraordinarios y pérdidas de productividad que se deriven de la participación del sujeto» en el ensayo.
No obstante, en la disposición de los menores para ensayar la primera vacuna pediátrica de nueva gripe también puede estar presente, como en el caso de otros medicamentos, ser destinatarios de los «beneficios saludables» de la inmunización, recalca Jiménez Palacios, aunque los fármacos tengan efectos adversos. Idéntica opinión es compartida por el doctor Josep Marès, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría con diez años de investigación en atención primaria. «Muchos padres acceden a que sus hijos participen en pruebas de medicamentos por un concepto altruista de colaborar en una investigación médica que va a beneficiar a toda la población. Y también porque en algunos casos, como el de la vacuna contra la gripe A, existe un beneficio inherente para los mismos menores», recalca.