Gente de aquí y allí | Jornadas de cetrería del norte de España
Pasado con linaje, futuro de esplendor
Las jornadas de cetrería cierran con éxito de público y jóvenes campeones
Al cierre de la edición, los galardones. Quince años consolidan de forma sólida a las jornadas de cetrería del norte de España que han hecho a La Virgen del Camino un lugar conocido entre los devotos del arte de amaestrar rapaces. El arte mama del pasado, de un pasado de linaje por la alcurnia que siempre rodeó esta destreza que acumula más de mil años de historia; y prende una llama de futuro después de observar que la chavalería avasalla en el campo de vuelo. Aparecen hasta en el ránking final de ganadores. Ahí está un niño leonés, que con nueve años le da dado a su más que incipiente afición a la cetrería un estreno de relumbrón; ejercita a un cernícalo americano desde hace unos meses y tras disciplinar al pájaro con vuelos diarios estrena el palmarés de triunfos en una cita de prestigio. Hay cantera. Al novel cetrero -”que ganó en la modalidad de pequeñas aves-” le acompañaron en el podio Daniel Castañeda (en bajo vuelo azores); José Ignacio Pérez (en bajo vuelo harris); Javier Santos (altanería híbridos, modalidad en la que quedó en segunda posición el leonés José Antonio Álvarez); y el francés Ducrot (altanería peregrinos).
El reclamo de las jornadas de cetrería explica el gentío que tomó La Virgen del Camino durante este puente. Imposible una plaza de hotel en varios kilómetros a la redonda. Ahora que los cetreros justifican haber hecho más por esta localidad que Don Quijote por La Mancha, se estudia homenajearlos con una estatua. En la peana se posarían las palomas para observar al azor.