Gente de aquí | Las campanas mágicas
Llorenç Barber, música de aire para el aire
El artista se sube al balcón del Nuevo Recreo para mostrar que otro modo de vivir, y de oír, es posible
Llorenç Barber, acompañado de Katsunori Nishimura, trajo su particularísimo mundo sonoro al centro d
Sonaba el «cantar a cántaros de las campanas» de Llorenç Barber en el balcón del Nuevo Recreo Industrial y un paisano miró hacia arriba de reojo sin detenerse: «¡Virgen María!». Lo demás, la conversación con el compañero también estupefacto, puede imaginarse que discurriría por esa ecuación del dos más dos: «...así se gasta este Ayuntamiento el dinero que no tiene...». Esa sí que es una performance pura y dura, casi esquizofrénica: epatar , poner patas arriba al stablishment desde el balcón y reconocer que se necesita de él. Barber reconoce la contradicción pero no abdica de su coherencia contrastada: «No voy en contra de todas las instituciones culturales sino de aquellas mal gestionadas por gente indecente». Fiascos injustificables, y con muchos ceros, como el Palau de les Arts de Valencia o el escándalo del Liceo barcelonés con el caso Millet, serían para él excrecencias superlativas de esta enfermiza irrupción de la política indecente en la cultura.
Tampoco reniega de una excentricidad que rompe la cansina uniformidad de una sociedad teledirigida, carne de auditorio. «Sí, hago -˜barberidades-™ un friso que participa de la música acción, la performance, la música hablada y el todo vale... menos la vaciedad y la rutina».
Ahora trabaja el artista valenciano en lo que llama «género balcón». Armado de verdades, de campanas y de artefactos sonoros varios se sube a los balcones de las plazas del mundo para cantar las cuarenta a los cuatro vientos y crear «situaciones de escucha»; «porque una ciudad es tanto más libre cuanto mejor suena». Y contempla a lo lejos las torres de la Catedral mientras confiesa un sueño: «me gustaría hacer sonar todas las campanas de la Catedral de León». Un quiebro de aire, -”«mi música es aire» ha dicho en alguna ocasión-” que de momento va a realizar el año próximo en Estrasburgo donde han puesto a su disposición todas las campanas de la ciudad. Aquí tendrá que esperar... «¡Virgen María!».