Gente de aquí | Libertarias olvidadas
Mujeres que lo tuvieron todo sin poseer nada
Las jornadas libertarias homenajean al movimiento de Mujeres Libres, que llegó a tener 28.000 afiliadas
Ana Carrera, Cristina Escrivá y Marga Roig participaron ayer en el Musac en las jornadas libertarias
Su memoria, su legado y sus referentes se truncaron con el exilio. Y la Transición política las ignoró tanto o más que al movimiento libertario. Las Mujeres Libres, una organización que metió el dedo en la llaga del patriarcado cuando el sufragismo se empleaba a fondo en la consecución del voto femenino, fueron durante la IIª República «el único grupo autónomo que trató la opresión de la mujer desde un punto de vista integral: como esclavas obreras, marginadas como mujeres y apartadas de la cultura», señaló ayer Ana Carrera en las jornadas libertarias que celebra la CGT con motivo de la inauguración del memorial Hálito Durruti.
Mujeres Libres llegó a tener 28.000 afiliadas en España entre 1934 y 1939, cuando el triunfo de los golpistas del 39 las manda al exilio. «Se organizaban en agrupaciones y luego se federaban», agregó Carrera. Sus tres puntales fueron tres mujeres excepcionales: Lucía Sánchez Saornil, trabajadora de Telefónica y poeta; Mercedes Coma Posada, educada de forma libre, amiga de Picasso y profesora de Derecho de Baltasar Lobo y Amparo Poch y Gascón, «una mujer que lo tuvo todo sin poseer nada», que fue premio fin de carrera en Medicina y estableció una consulta para trabajadores, escribió sobre el amor libre, apadrinó a los objetores de conciencia contra la guerra y diseccionó el patriarcado. «Cuando murió tenía tres francos en su cuenta corriente».
«Al no estar en la esfera política no fueron reconocidas en la Transición democrático», señaló la investigadora que participó ayer en un foro en el Musac. Tampoco en su tiempo lo tuvieron fácil: «Incluso en la CNT, los hombres pensaban que la mujer estaba mejor en casa», señaló Cristina Escrivá, quien hizo énfasis en los grandes avances sociales que plantearon las mujeres libertarias en aquellos años 30 (guarderías para niños, experiencias de escuelas).
Marga Roig abordó la cuestión del feminismo y el anarquismo en la actualidad y las dificultades para poner en valor dentro de la organización la perspectiva de género. «La CGT cuenta con una secretaría de la Mujer desde el 2001», señaló. El feminismo anarquista tiene como principal enseña «el respeto por la persona y el desafío a la autoridad», dijo Roig. Un feminismo que comparte con los otros movimientos la idea de que «es falso que se haya erradicado la discriminación. Sí, las mujeres estamos en todos los sitios, pero estamos discriminadas: en sueldos, en trabajo, en la carga del hogar».
Hoy se presenta el libro 25 años de CGT , a las 20.00 horas, en el salón de actos del Ayuntamiento de León