Diario de León
Publicado por
pedro trapiello
León

Creado:

Actualizado:

De todo lo que puebla el planeta lo único inocente son las plantas y las piedras. Todo lo demás necesita comerse a un extraño o a un propio para poder vivir. Matando sin cesar, así vivimos. Una planta no necesita apiolar a otra planta para seguir en este mundo; vive de lo inorgánico, de lo muerto. Entre ellas compiten o se avasallan, cierto, pero se dan sitio y cuartel, no tiran de cuchillo o estatuto por pisarse el huerto. Dirán que las plantas son organismos inferiores, que no tienen inteligencia y vegetan gobernadas por el azar, pero está claro que tienen memoria, cambian de actitudes y formas. ¿Quién enseñó a las acacias a echar espinas cuando se hartaron de que las ramonearan los bichos de cuello largo?... Esa planta tomó nota en su día, estudió la situación y obtuvo el remedio desde sí misma sin tener que ir a ferreterías, pedir de prestado o robar. Procesan información. Eso es inteligencia, sabiduría.

Lo admirable es que no necesitan moverse. Allí donde se acomodan mueren, pero por ser inteligentemente vagas la vida les premia estirándoles la existencia. Ningún otro ser vivo lograría alcanzar los dos mil años de una secuoya. La mayoría de árboles se miden por siglos. Y si toca ser planta de un año o flor de un día, no imaginaríamos nunca la intensidad orgánica que bulle en esa brevedad.

En fin, de la misma forma que Byron dijo aquello de «cuanto más conozco a los hombre, más me gusta mi perro», cabría decirse también que «cuanto más conozco a los perros, más me gustan las plantas»... y ni las conoces ni las miras. Demostrada su inocencia en el escenario salvaje de la vida, las plantas dan de vivir a todos; sin ellas nada existiría; y lo mismo te dan sombra que te ofrecen una silla o te prestan el mango de una escoba, por no hablar de la farmacia completísima que se guarda en ellas. Pues con ellas me quedo; hasta con los cardos. Y hay muchas, aunque nos las vamos merendando. Y a los que aprenden a escucharlas les dicen cosas, les indican caminos o les curan males. Las guías campestres hablan mucho de fauna local que nunca logramos ver. Lleva al campo una guía de plantas... y conocerás gente... muy buena gente.

tracking