«Me ataban a la cama para pegarme puñetazos»

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León

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Sara Casas, ahora de 25 años, relató que pasó de un centro de protección de Cataluña a recorrer cuatro instalaciones terapéuticas de Andalucía sin saber que iba a ser trasladada de comunidad autónoma. A los 15 años, estuvo internada en el centro de protección terapéutico Dulce Nombre de María, de Málaga. Allí vivió situaciones angustiantes, como las «celdas de castigo» y cuando la suministraban «tranquilizantes» que ella no demandaba. «Me ataban a la cama y me ponían un esparadrapo en la boca para que no chillara, me pegaban puñetazos en la espalda y me amenazaban con tirarme a la piscina, porque yo no sabía nadar. Si no me levantaba, me echaban encima un cubo de agua fría y lo que más miedo me daba eran las celdas de contención, casi sin aire. A veces tenía que ir en una silla de ruedas porque no me podía mantener de pie. Me sedaban, me maltrataban y me asustaban.

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