Reportaje | Manu Mediavilla
Contra la crisis, liderazgo social
Las oenegés refuerzan su capacidad de transformación social
El torrente de solidaridad recogido por Juan López de Uralde y otros tres activistas de Greenpeace encarcelados en Dinamarca por denunciar la falta de compromisos en la Cumbre del Clima, confirma el prestigio social de esa organización ecopacifista y la buena salud de todo el sector no gubernamental. En tiempos de crisis como los actuales, la capacidad de las oenegés para movilizar la crítica ciudadana e impulsar la transformación social es un reto y una oportunidad de futuro. El director de Greenpeace España subrayaba esta idea días antes de la cumbre de Copenhague junto a Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade. El escenario era el Foro de Liderazgo organizado por esa escuela de negocios y la Fundación PricewaterhouseCoopers, y el tema de análisis, el modelo de gestión y participación interna que ha convertido a la organización ecologista en una referencia nacional e internacional en la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.
Éxitos parciales. El principal reto del sector no gubernamental, remarcó López de Uralde, es doble. Por una parte, aumentar su capacidad de crítica social mientras se realiza una buena gestión interna; por otra, «mantener su capacidad de transformación social más que asistencial». También Carreras consideró importante que haya una «sociedad civil fuerte, independiente y con voluntad de transformación social», aunque reconoció que todavía «le falta más capacidad para poder criticar y proponer».