Diario de León

Cecilia Giménez, la autora de la restauración del Ecce Homo muere a los 94 años

La noticia ha generado una profunda conmoción en el municipio de Borja, donde Cecilia era una figura sumamente querida

Cecilia Giménez, restauradora del fresco del Ecce Homo de Borja.

Cecilia Giménez, restauradora del fresco del Ecce Homo de Borja.

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Cecilia Giménez, la vecina de Borja que alcanzó fama mundial en 2012 por su accidentada restauración de un fresco en el Santuario de la Misericordia, ha fallecido este lunes, 29 de diciembre de 2025, a los 94 años de edad. Según han confirmado fuentes municipales y el propio Santuario a través de sus canales oficiales, el deceso se produjo en la residencia de ancianos de la localidad zaragozana donde Cecilia residía desde hacía varios años debido a su delicado estado de salud y a la demencia senil que padecía.

La noticia ha generado una profunda conmoción en el municipio de Borja, donde Cecilia era una figura sumamente querida. El alcalde de la localidad, Eduardo Arilla, ha destacado en declaraciones a medios como el Heraldo de Aragón y la Cadena SER que su pérdida es inmensa, definiéndola como una mujer de infinita generosidad. Arilla subrayó que, más allá de la polémica inicial por la restauración del fresco original de Elías García Martínez, la figura de Cecilia fue fundamental para dinamizar el turismo y la economía local, permitiendo que los ingresos generados por las visitas se destinaran a fines sociales y mejoras en la propia residencia donde ha pasado sus últimos días.

El fenómeno del Ecce Homo comenzó como una mofa viral en internet que Cecilia vivió con gran angustia en sus primeros momentos, llegando a sufrir ataques de ansiedad por la presión mediática internacional. Sin embargo, con el paso del tiempo, el escarnio se transformó en una corriente de afecto. La pintura, apodada cariñosamente por algunos como el "Cristo de los Monos", se convirtió en un icono pop que atrajo a cientos de miles de visitantes de más de 120 países, salvando económicamente a la fundación del santuario y colocando a Borja en el mapa mundial.

Desde el Santuario de la Misericordia han querido rendirle un último homenaje a través de sus redes sociales, describiéndola como una madre entregada y una luchadora que supo afrontar con fuerza una vida marcada por dificultades personales, incluyendo la pérdida de su marido y de sus hijos. Su legado en Borja trasciende la pintura, quedando en la memoria colectiva como la mujer que, con la mejor de las intenciones y un pincel, cambió para siempre el destino de su pueblo.

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