Violeta Mangriñán se ríe del islam en redes tomando jamón y cerveza y recibe amenazas de muerte
La empresaria decidió dar la bienvenida al mes sagrado musulmán a través de TikTok posando junto a un plato de jamón y varias cervezas
La influencer Violeta Mangriñán se ha convertido en el centro de una de las polémicas más explosivas y peligrosas de los últimos tiempos en redes sociales. Lo que pretendía ser un gesto de felicitación por el inicio del Ramadán terminó transformándose en un campo de batalla digital tras una cuestionable elección de imagen. La empresaria decidió dar la bienvenida al mes sagrado musulmán a través de TikTok posando junto a un plato de jamón y varias cervezas, dos elementos estrictamente prohibidos por la religión islámica, lo que ha sido interpretado por miles de usuarios como una provocación intolerable y una muestra de ignorancia absoluta.
El Ramadán, periodo de ayuno, reflexión y oración para millones de personas, comenzó el pasado 17 de febrero, y la publicación de Mangriñán no tardó en hacerse viral por los motivos equivocados. A pesar de contar con una audiencia de 2,5 millones de seguidores, la falta de sensibilidad cultural de la joven ha soliviantado al personal, desatando una oleada de reproches que empezaron cuestionando su inteligencia y acabaron rozando el odio más visceral. Mientras algunos internautas intentaban explicarle de forma pedagógica la importancia de respetar las creencias ajenas, otros pasaron rápidamente al ataque personal, cuestionando incluso su relación sentimental con Fabio Colloricchio.
La situación escaló de tal manera que la influencer se vio obligada a borrar cualquier rastro del video y a emitir un comunicado de urgencia para intentar frenar la sangría. En su defensa, Violeta aseguró que no tiene nada en contra de ninguna religión y que respeta todas las creencias, pidiendo perdón "por si alguien se había sentido ofendido". Sin embargo, sus disculpas lejos de calmar las aguas, parecieron alimentar la rabia de sus detractores. Según la propia empresaria, ha estado pidiendo disculpas por privado a quienes le escribieron desde el respeto, pero ha denunciado que la respuesta general ha sido una "incongruencia" cargada de insultos y denigraciones.
El punto más oscuro de esta controversia llegó cuando la bola de nieve se hizo imparable, derivando en amenazas directas de muerte y ataques hacia su entorno más íntimo. Visiblemente afectada, Mangriñán ha denunciado públicamente que el ensañamiento ha traspasado la pantalla, afectando a sus hijas, a su familia y a su patrimonio empresarial. La influencer ha mostrado capturas de mensajes irreproducibles y ha alertado sobre una campaña organizada para hundir su negocio mediante reseñas falsas y amenazas de vandalismo en sus locales físicos. Ante la gravedad de los hechos, ha confirmado que ya ha puesto todo el asunto en manos de la policía local para proteger su integridad y la de sus establecimientos.