La polémica del saludo mundialista: Álex Baena se defiende de las críticas y Alba Carrillo le recrimina su actitud
El internacional español lamenta que se intente desviar la atención de la gesta deportiva, mientras que la colaboradora televisiva le reprocha una supuesta falta de educación institucional durante la visita a La Moncloa
El eco de la celebración de la selección española de fútbol en el Mundial sigue generando debate más allá de los terrenos de juego. En esta ocasión, el foco se ha desplazado al plano político y mediático a raíz del comentado saludo entre el centrocampista Álex Baena y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la recepción oficial de los campeones en el Palacio de Moncloa. El gesto del jugador, calificado por muchos usuarios y sectores como distante y despegado, recordó de manera inevitable a situaciones vividas en celebraciones de torneos anteriores.
Lejos de dejar pasar el asunto, el futbolista ha querido pronunciarse públicamente para frenar las especulaciones. En una entrevista concedida a La Voz de Almería, el deportista ha mostrado su malestar por el revuelo generado, argumentando que se le ha querido colgar el sambenito de maleducado de forma injusta. Según su perspectiva, la plantilla cumplió con el protocolo de cortesía que requería la ocasión y acudió a saludar al jefe del Ejecutivo desde el respeto.
Para Baena, este tipo de polémicas responden a una intención deliberada de desviar el foco mediático de un acontecimiento histórico para el deporte español. El centrocampista ha lamentado que se busquen controversias paralelas para avivar la crispación, zanjando el tema con rotundidad al asegurar que él tiene la conciencia tranquila sobre cómo actuó y que es consciente de que las opiniones públicas en este tipo de contextos siempre tienden a sobrepasar los límites.
Las palabras del jugador no tardaron en encontrar réplica en el panorama de la opinión pública. Entre las contestaciones más sonadas destacó la de la modelo y presentadora Alba Carrillo, quien utilizó sus redes sociales para rebatir frontalmente la postura del deportista. A través de un mensaje directo, la tertuliana señaló que el origen de la controversia recae exclusivamente en el propio protagonista, sugiriendo que la falta de sintonía en un evento institucional de esta magnitud responde a un comportamiento evitable y carente de las formas exigidas.