Diario de León

Anya Taylor-Joy cuestiona el "Método" en Hollywood: ¿Es un lujo que solo pueden permitirse los hombres?

La protagonista de Furiosa critica la idea de mantener comportamientos erráticos o "de imbécil" durante los rodajes, señalando que las mujeres suelen tener más responsabilidades que les impiden ese nivel de inmersión

Anya Taylor Joy

Anya Taylor Joy

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

La industria cinematográfica ha glorificado durante décadas a actores que llevan al límite la técnica del Método, desde Daniel Day-Lewis hasta Christian Bale. Sin embargo, una de las voces más prominentes de la nueva generación, Anya Taylor-Joy, ha alzado la voz contra esta práctica, cuestionando si esa "entrega total" es realmente necesaria o simplemente una licencia para actuar de forma cuestionable en el set.

Para la intérprete de Gambito de dama, el proceso actoral debe ser una "psicosis controlada" y no una vía libre para comportarse de manera difícil. "Las mujeres tenemos cosas más importantes de las que ocuparnos que comportarnos como imbéciles en un rodaje practicando el Método", declaró la actriz recientemente. Según Taylor-Joy, la realidad de las actrices en el set es distinta: existen responsabilidades y una ética de trabajo que hace incompatible perder la cabeza por un papel, ya que el éxito de una producción depende del esfuerzo conjunto y del buen trato hacia cientos de compañeros.

Este debate no es nuevo, pero la perspectiva de género le añade una capa interesante. Taylor-Joy se alinea con la visión de otras figuras como Natalie Portman, quien ha calificado la inmersión total en el Método como un "lujo" que las mujeres no suelen permitirse. Mientras que algunos actores masculinos han sido celebrados por sus excentricidades —como lamer barro o negarse a abandonar una silla de ruedas entre tomas—, la actriz sugiere que para las mujeres esa opción simplemente no está sobre la mesa, poniendo el foco en la profesionalidad y la convivencia antes que en la inmersión absoluta.

Por otro lado, figuras consagradas como Daniel Day-Lewis han salido en defensa de su técnica, asegurando que se malinterpreta como una forma de locura cuando, en realidad, es una herramienta para la espontaneidad frente a la cámara. A pesar de estas posturas, las declaraciones de Taylor-Joy han puesto sobre la mesa una pregunta incómoda para Hollywood: ¿hasta qué punto la genialidad debe justificar el comportamiento de un compañero de trabajo?

tracking