El fin de una era dominical: Arturo Pérez-Reverte cuelga su pluma en XL Semanal tras más de tres décadas

El escritor pone fin a una de las colaboraciones periodísticas más longevas y fieles de la prensa española, marcada por la absoluta libertad creativa, argumentando una decisión vital ligada al paso del tiempo y a la necesidad de rediseñar su ritmo de trabajo

El escritor Arturo Pérez-Reverte.Juan Ignacio Roncoroni

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León

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Domingo tras domingo, sin faltar a su cita ni siquiera en los tiempos en los que cubría conflictos internacionales como reportero de guerra, Arturo Pérez-Reverte ha cerrado de manera definitiva su etapa en el suplemento XL Semanal. Tras más de treinta y tres años ininterrumpidos de reflexiones, crónicas y opiniones volcadas en papel, el académico de la Real Academia Española ha decidido despojarse de la servidumbre del calendario semanal, poniendo fin a una de las relaciones más emblemáticas entre un autor y sus lectores en el periodismo contemporáneo. La marcha, lejos de responder a desencuentros editoriales o presiones de censura, obedece a una estricta decisión personal y vital.

 El propio autor ha querido recalcar que durante todo este dilatado periodo disfrutó de una independencia de criterio poco habitual en los medios actuales. Sin embargo, mirando de frente al horizonte de los 75 años, Pérez-Reverte ha priorizado la gestión de su propio tiempo frente a la exigencia ineludible de la página en blanco que cada siete días exigía la rotativa. A lo largo de aproximadamente 1.600 artículos —muchos de ellos germen o reflejo de sus inquietudes literarias, memorias de marineros, literatura olvidada y crónicas de la condición humana—, el escritor ha construido un espacio de trinchera intelectual ajeno a las modas pasajeras. Su columna se convirtió en un faro para miles de fieles y, al mismo tiempo, en motivo de debate constante para sus detractores.

Con este adiós dominical, cubierto ya su relevo generacional en la publicación, Pérez-Reverte no abandona ni la literatura ni la vida pública, sino que opta por retirar el ancla de una rutina que acompañó a varias generaciones, abriendo un nuevo capítulo enfocado de lleno en la narrativa y en proyectos alejados de la dictadura del reloj semanal.

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