Diario de León

Miguel Ángel Muñoz se sincera como nunca: su posado más maduro tras superar los años más duros de su vida

El popular actor acapara todas las miradas en su primera portada para una conocida revista masculina, un reto que rechazó hace dos décadas y que ahora afronta respaldado por la madurez, el deporte constante y una profunda salud mental.

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sus 43 años, Miguel Ángel Muñoz ha vuelto a demostrar que el tiempo, lejos de restarle atractivo, le otorga una solidez envidiable. El intérprete acaba de protagonizar uno de los posados más esperados del año para la publicación Men’s Health, un reto al que curiosamente dijo 'no' hace justo dos décadas. En aquella época dorada en la que encandilaba a la audiencia en la pequeña pantalla, reconoció que estaba saturado de aparecer constantemente sin camiseta. Hoy, la perspectiva es completamente diferente. 

Detrás de este imponente físico no se esconde una obsesión enfermiza por el gimnasio, sino una filosofía de vida basada en la constancia y el bienestar integral. El artista confiesa que, aunque parte con una buena base genética, lleva más de veinte años practicando ejercicio a diario de forma variada simplemente porque le divierte. Sin embargo, insiste en que el verdadero pilar que lo sostiene no se entrena levantando peso, sino acudiendo religiosamente a consulta: lleva dos décadas haciendo terapia de manera ininterrumpida, una herramienta que considera vital para su día a día. 

Esta fortaleza psicológica ha sido su tabla de salvación en la etapa más compleja y dolorosa de su vida personal. En los últimos tres años, el actor ha tenido que despedirse de seres queridos muy queridos, incluyendo a su inseparable Tata, a su tío, a su íntimo amigo Pepe y, recientemente, a su propia madre. Un cúmulo de ausencias que le ha sumido en un proceso de duelo muy duro. A pesar de admitir que no se encuentra al doscientos por ciento y que afrontar el día a día a veces cuesta una barbaridad, ha decidido plantarle cara a la adversidad refugiándose en el aprendizaje emocional y en una ética de trabajo intachable heredada de su querida bisabuela. Echa la vista atrás con madurez y autocrítica, recordando los vértigos del éxito masivo de su etapa en Un paso adelante. 

Reconoce que entonces era joven, que no estaba preparado para semejante fenómeno y que en ocasiones se puso una coraza que hoy le haría esbozar una sonrisa de arrepentimiento. Lejos de aquellos años de locura mediática, el Miguel Ángel actual prefiere priorizar la calma, incorporar rutinas saludables que incluyan meditación y valorar el peso de la experiencia. Una madurez que le permite lucir no solo un cuerpo esculpido, sino, sobre todo, una historia real y honesta que contar.

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