Quince falsos mitos sobre los gatos
Ni tienen siete vidas ni los gatos negros atraen la mala suerte. Algunos mitos sobre los gatos se han transmitido de boca en boca y de generación en generación hasta convertirse en una verdad incontestable. Y, sin embargo, no tienen fundamento ni ninguna razón científica que lo avale

Los gatos nacen con siete vidas, los negros dan mala suerte, odian el agua... Pero ¿qué hay de cierto en estas afirmaciones? Estos son algunos de los falsos mitos sobre los comprotamientos gatunos. Lo desmonta Sanicat en su I Barómetro Felino. Así son las creencias sobre los mitos y leyendas que rodean a los gatos y esto es lo que sucede en realidad.
Ronronean por amor al arte
El 95% de los españoles asocia el ronroneo felino sólo con la comodidad y la tranquilidad que tienen en ese momento y eso no es verdad. Aunque ronronean cuando están a gusto, también lo hacen en situaciones de estrés o dolor. Es importante que los dueños estén atentos a cualquier cambio de actitud del gato. Porque un ronroneo no siempre es sinónimo de felicidad plena.
Bigotes, antenas de equilibrio
Casi 8 de cada 10 españoles creen que los bigotes son la clave del equilibrio felino. Otro falso mito. Aunque son importantes para la orientación espacial y para detectar objetos cercanos, el equilibrio depende principalmente del oído interno de los gatos. Los bigotes son más un radar que una balanza.
Huyen del agua
Sólo 4 de cada 10 españoles cree que a los gatos no les gusta el agua. Es uno de los falsos mitos que se está desmontando cada vez más. Y es que no todos los gatos huyen despavoridos al ver una gota de agua, muchos de ellos disfrutan interactuando con el agua, e, incluso hay razas que la adoran.
Las siete vidas de un gato
Tres de cada 4 españoles desmienten el mito de las siete vidas y lo infalibles que son los felinos en las caídas. Aunque son muy ágiles y el «reflejo de enderezamiento» les ayuda a poder girar su cuerpo 180 grados en muchas ocasiones, los gatos son tan vulnerables como cualquier otro animal en ciertos momentos. La realidad es que sólo tienen una vida y hay que cuidarla.
Qué dicen cuando maúllan
Maullidos misteriosos: ¿Hablan por hablar? El 86% de los españoles cree que los gatos maúllan con un propósito y están en lo cierto. Los gatos utilizan los maullidos como principal forma de comunicación, tanto entre ellos como con sus dueños, con quienes intentan expresar todo tipo de sentimientos y estados de ánimo como hambre, sed, aburrimiento o estrés. A pesar de esto, esto es una asignatura pendiente para los españoles, puesto que solo 3 de cada 10 creen reconocer el maullido de su gato cuando se encuentra mal.
Como el perro y el gato
Pues según los resultados y a pesar del refranero español, el 90% de los encuestados cree en la posibilidad de una convivencia pacífica entre ambos. El Barómetro Felino de Sanicat demuestra que el mito de la enemistad se desvanece y que, con la socialización adecuada, los perros y gatos pueden ser los mejores amigos.
Negros, mala suerte
El estudio demuestra que en pleno siglo XXI los españoles, ante esta afirmación, han preferido dejar la superstición de lado y para casi el total de los encuestados (98%), esta afirmación es falsa.
Siempre caen de pie
Es cierto que los gatos tienen una notable habilidad para girar en el aire y aterrizar en una posición relativamente segura cuando caen, pero esto no significa que sean invulnerables a las lesiones. Las caídas desde alturas pueden provocar huesos rotos y heridas graves. Es importante proteger las ventanas y los balcones para evitar caídas. En el mercado hay sistemas para hacerlo.
Pueden beber leche
Aunque la imagen de un gato disfrutando de un tazón de leche es icónica, la realidad es que muchos gatos son intolerantes a la lactosa. A medida que los gatos se hacen mayores, su capacidad para digerir la lactosa disminuye y les puede provocar trastornos gastrointestinales.
Castrados engordan
Es uno de los mitos sobre los gatos más extendido. Es cierto que muchos tienden a ganar peso después de la esterilización, pero no ocurre en todos los casos. La razón está en una cuestión biológica. Se les castra normalmente cuando tienen entre 6 meses y un año, que coincide con la edad en la que se hacen adultos y, por lo tanto, necesitan menos comida y se hacen más sedentarios.
No necesitan bañarse
Los gatos son conocidos por su meticulosa limpieza, pero eso no significa que no necesiten bañarse. Algunos gatos pueden beneficiarse de un baño suave, especialmente si tienen pelo largo o se ensucian. Es importante utilizar productos de limpieza diseñados para gatos y asegurarte de que se sientan seguros durante el baño.
Se curan lamiéndose
La lengua del gato es muy áspera y cuando se lame excesivamente puede causarse escoriaciones en la piel. El lamido demasiado meticuloso de una herida puede incluso retrasar la cicatrización. Además la boca de los animales es una fuente de bacterias que puede causar infecciones.
Son solitarios
Aunque los gatos son independientes, no son solitarios. Necesitan interacción social, estimulación mental y ejercicio regular para estar saludables.
Un feral no puede vivir en casa
A menudo se asume que los gatos callejeros no pueden adaptarse a la vida en un hogar y que siempre prefieren la vida al aire libre. Aunque algunos gatos ferales pueden requerir una adaptación más gradual, pueden vivir muy bien en un hogar. Un gato callejero puede ser cariñoso y feliz en una casa.
No tienen la rabia
Los gatos sí pueden tener rabia, al igual que perros, hurones, murciélagos y casi cualquier otro animal de sangre caliente, por lo que este mito también es falso. Por eso hay que vacunarlo, incluso si viven en casa, aunque en CyL no sea obligatorio.