Ocho perros leoneses en la mayor batalla del agility español
La expedición canina leonesa busca conquistar el trono nacional en una prueba de precisión
Los ocho perros que participan en el encuentro nacional y sus dueños.
Arcos de la Frontera (Cádiz) se convertirá desede hoy hasta al domingo 1 de noviembre en la sede del Campeonato de España de Agility, la cita más importante de esta disciplina a nivel nacional. Hasta allí se desplazarán ocho deportistas leoneses acompañados por sus perros border collie, de aguas español, cocker spaniel y mestiza para participar en el torneo en busca de conquistar el trono nacionla en esta disciplina en la que se pone en juego la inteligencia y la habilidad.
Mon lo hará con Alma para la categoría 30, Laura con Shania, Alejandro con Arya y Andrea con Leira, que es campeona de CyL, en la de 40, Víctor con Esla y Eva con Súa, también campeona de CyL, en la categoría 50, Adriana con Mila en la de 60 y Lucas con Esla en la infantil.
Talento canino y duelo familiar
Andrea Antón, de 15 años, competirá en la categoría junior y en la de adultos, donde se enfrentará deportivamente a su padre, Alejandro Antón. La joven deportista ya cuenta con experiencia internacional, tras haber obtenido la decimotercera posición en el Mundial WAO celebrado el año pasado en Países Bajos.
Todos los deportistas pertenecen al Leonidogs Agility Club, el único club federado de la provincia de León. Organiza desde hace dos años una prueba en Villaobispo y este año ha asumido la organización de la Copa de CyL que se celebrará en León tras años haciéndolo en Valladolid.
El agility es una disciplina deportiva canina de alta velocidad y precisión en la que un perro debe superar un circuito de entre 15 y 22 obstáculos (vallas de salto, túneles, slalom, pasarelas, balancines y empalizadas) en un orden concreto fijado por un juez. El objetivo es completar el recorrido en el menor tiempo posible y con las mínimas penalizaciones (como tirar un palo de salto o no tocar las zonas de contacto obligatorias). La particularidad de este deporte es que el perro compite sin correa ni collar, y el guía no puede tocar ni al perro ni a los obstáculos: la conducción se realiza de forma coordinada a través de la voz, señales de brazo y lenguaje corporal. Para garantizar la seguridad del animal, las categorías se dividen según la altura del perro para adaptar la altura de las vallas.